Mostrando entradas con la etiqueta Educación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Educación. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de mayo de 2016

Por el poder del gris


*

La situación es delicada, los valores se están perdiendo y hoy en día es más fácil que detrás de una sonrisa amigable se escondan intereses personales. Cada vez resulta más difícil saber en quién confiar. Es un círculo vicioso en el cual una persona se aprovecha de otra, y esa otra al ver que ha sido utilizada se vuelve más egoísta y más desconfiada con los demás, creando a su vez otras personas desconfiadas.

Tampoco ayudan los medios de comunicación, donde siempre sale la imagen del éxito, la gloria, el mejor. Ya no importa cómo llegar a la cima, lo importante es llegar. Chafando a quien haga falta o haciendo trampas, no importa. No se da importancia a la integridad, al respeto o a seguir un código ético a la hora de hacer las cosas, todo se resume en: lo has conseguido o no lo has conseguido.

Es como el veneno de los dibujos animados, uno se lo toma y es capaz de contagiar a los demás. O como los vampiros. Y en medio de todo esto, en medio de un ambiente que parece hacerse más tóxico por momentos, está la pregunta del millón: ¿Qué hacemos las familias? ¿Qué le decimos a nuestros hijos? ¿Qué les enseñamos? Porque somos conscientes de que este ambiente no es bueno, que enseñar a nuestros hijos a que sean desconfiados no acaba de sentarnos bien pero enseñarles que los demás son buenos para que después se aprovechen de ellos puede ser peor. 

Lo que no cabe duda es que hay que enseñar para la sociedad en la que se vive, la realidad podría ser otra, podemos intentar cambiarla pero sin duda para hacerlo hay que convivir con lo que hay ahora para después (los que lo deseen) intentar cambiarlo. Desconfianzas, críticas, envidias, malestar, egoísmo... son sólo algunas de las cosas que nos rodean. No podemos pensar que el mundo es generoso, amigable, agradable y simpático cuando no lo es, porque si nos engañamos a nosotros mismos seremos más vulnerables.

Lo realmente valioso en estas circunstancias es vivir con los ojos abiertos, atento a lo que sucede a tu alrededor. Siendo capaz de diferenciar las malas maneras, las personas aprovechadas de las que no lo son. Ni todo es negro ni todo es blanco, aún en la noche más oscura siguen brillando las estrellas (como dicen los sobrecitos de azúcar). Quizás sea eso lo más difícil, ser capaces de diferenciar los grises. Educar para los grises. Que no se nos pase por alto lo bueno que queda en un mundo caótico o lo malo que hay cuando todo va bien. Ese es verdadero poder del que ve los grises.

* Imagen extraída de imagui.com

jueves, 10 de marzo de 2016

Vigila quién te alimenta

*

¿Qué importancia tienen los medios de comunicación? ¿Da lo mismo leer una novela romántica que una apocalíptica? Si ya sabemos que la televisión manipula la información que nos da, que todo lo que pone en Internet no es verdad y que las novelas son historias inventadas; ¿aún hay peligro en escucharlos o leerlos?

Siempre es mejor empezar desde el principio, como en los cuentos, para entenderlo bien. Cuando pensamos, en general, lo hacemos utilizando palabras, como si estuviéramos hablando pero sin que se nos oiga. Hay veces en las que recordamos una sensación o imaginamos un viaje y pensamos más en imágenes. Qué bien se está notando la brisa en la orilla del mar, el olor de tu comida favorita o el sabor delicioso que tiene. 

Por otro lado tenemos al mundo que nos rodea, con muchas palabras por minuto (parece que quien más dice más razón tiene) y muchas imágenes que nos bombardean al mismo tiempo. No hay más que pasear por la calle para notarlo. Una persona contándole a otra su problema, le pide consejo y cuando le van a responder sigue contando lo angustiada que está y lo injusto que es lo que le está pasando. El último vestido que se ha comprado la reina Letizia u otra famosa, la novia del jugador de fútbol en la portada de una revista, la nueva foto de perfil del grupo wasap o el vídeo de la declaración de amor de un marido a su mujer en el altar; son ejemplos de lo que nos llega en cuestión de 3 minutos en nuestras vidas.

No es casualidad que en las guerras lo primero que se intenta controlar sea la información, la propaganda y los rumores que se extienden. Toda la información que se le da a una persona es absorbida por ella y dependiendo de sus defensas (mentales me refiero), acabará por comportarse más o menos de acuerdo a lo que le han dicho. Y aquí es donde decimos: "pero eso sólo le pasa a los tontos. Yo no soy tan tonto como para creerme todo lo que me dicen". Vamos a verlo.

¿Qué es hacer deporte? Hoy en día es muy difícil ver a alguien que practique deporte vestido con un chándal, como se hacía hace unos 20 años. Basta con salir a la calle para ver cómo de repente es casi obligatorio llevar "ropa adecuada" según el deporte que haces. Antes, con un chándal escalabas, corrías y saltabas; hoy tienes que llevar ropa específica de escalador, de runner o de atleta. Por que claro: -No es lo mismo. -¿A no? -No, porque es ropa más cómoda y más preparada para hacer ese deporte. -¿Es que ahora somos todos deportistas de élite que necesitamos ganar segundos para mejorar la marca?

¿Y de donde surge esa idea? ¿Quién nos ha metido en el coco que tengamos que ir así? Cada uno pone su granito, por supuesto las tiendas de ropa deportiva ponen el suyo con un montón de imágenes de deportistas vistiendo sus ropas. La familia de la foto que está junto a las cajas, están paseando muy felices por la montaña todos vestidos con esa marca (¿esa ropa les hace más felices porque están más preparados, no?). Esa película en la que el padre de familia atento dice: vamos hoy a la montaña. Y en la siguiente escena están pasando, todos muy bien equipados, junto a un riachuelo, entre risas de alegría. A partir de ahí cuando uno lee: "y la familia pasó un día de campo estupendo" en un libro, tiene esas imágenes en mente. 

Y así como se siembra una idea en una cabeza. La idea de que no seremos felices si no tenemos tal o cual objeto. La idea de que el amor de verdad es el del libro o el del marido que le canta a su novia en el altar. Y a mi que no me han cantado ni me hacen lo que le hacen a la protagonista del libro, pues no me quieren tanto. La idea de que soy un superdeportista de élite porque voy muy bien equipado. A bueno entonces el que tiene talento y además practica todos los días debe ser un mediocre ya que, después de todo, va vestido con un chándal.

* Imagen extraída de cloud.lib.wfu.edu

martes, 9 de febrero de 2016

¿Tablets o libros? Qué elegir

*
Con la llegada de las nuevas tecnologías no han sido pocos los colegios que han decidido incorporar los materiales de manera electrónica. Algunas editoriales dan unos códigos para que cada alumno pueda acceder a un aula virtual donde tiene online todos, o algunos, de sus libros. Otros coles, más vanguardistas, ya están trabajando con tablets donde tienen los alumnos todos los libros que necesitan. Lo que es seguro es que alivian el peso de las espaldas, lo que no está tan claro es si los libros electrónicos mejoran el aprendizaje.

Las dinámicas de clase son fáciles de entender. Para que se pueda aprender hacen falta 3 elementos: profesor, materiales y estudiantes. Según los tiempos, se han cargado más las tintas en unos u otros y lo mismo pasa ahora. ¿Los malos resultados se producen porque los profesores no son buenos, los materiales inadecuados o los estudiantes están poco preparados? 

Hay mucha gente en el entorno educativo que piensa que si los materiales fueran más llamativos los alumnos aprenderían más. No es lo mismo hacer cuadernillos de caligrafía que escribir con tu dedo en una pizarra digital o en la tablet, con música y luces de colores. Defienden que es más motivador y que si los alumnos no aprenden es porque los materiales no les llaman la atención. Ya se sabe, lo que no nos interesa no lo aprendemos. De ahí que hayan visto ilusionados la llegada de pizarras digitales a las clases y el planteamiento de algunos centros de incorporar tabletas en sustitución de los libros. 

La idea no parece desacertada, lo único que le falta es fundamento. No basta con que una idea parezca buena sino que ha de demostrar resultados. ¿Entonces probamos que nuestros hijos estudien con una tablet y según cómo les vaya el curso las cambiamos o no? Es una opción. La otra opción es conocer cómo aprendemos las personas. Si sabemos qué procesos llevamos a cabo las personas cuando estamos estudiando una materia, sabremos si las tabletas nos ayudan a llevarlos a cabo o no.

Por no entrar en profundidad, lo resumiré en que el aprendizaje es una tarea motora. Para aprender es necesario entenderlo y elaborar algo con ese aprendizaje: tomar un apunte, escribirlo, dibujarlo... No es lo mismo escribir mamá, que pulsar cuatro letras en un teclado. En lugar de controlar nuestro cuerpo, nuestra mano, para que escriba correctamente la palabra mamá, sólo tenemos que reconocer dos letras la m y la a; y pulsarla dos veces. Es por esto que los aprendizajes que ponen el acento en las nuevas tecnologías acaban generando peores resultados que los que siguen el método de papel y lápiz. 

En definitiva, queremos que nuestros hijos estén lo mejor preparados para el futuro que les viene. ¿O lo que saben hacer en los videojuegos lo saben hacer en su día a día?  

* Imagen extraída de techbeat.com

viernes, 22 de enero de 2016

Cumple tus sueños, transfórmate

*
"Eres especial. No dejes que nadie te diga lo que tienes que hacer. El mundo está lleno de posibilidades por explorar y te has ganado el derecho de hacerlo. No hay límites, sólo los que te pongas tú. Todo el mundo se merece ser feliz. Si hay una persona en este mundo por la que merezca la pena luchar, una persona que te quiere con locura, que lo da todo por ti y sin pedir nada a cambio, eres tú. Ya está bien de pedir a los demás y de no recibir nada a cambio, es momento de entrar en contacto contigo, de conocerte mejor y concederte lo que deseas."

1, 5, 20 veces al día podemos llegar a recibir mensajes como estos. En anuncios, en la televisión o a través de Internet. Te sientes bien, te suben la moral y te motivan para hacer cosas. Pero ¿qué cosas? Los publicistas, que no son psicólogos pero tienen muchas ganas de conocer lo que pasa por las cabezas de la gente normal, es precisamente lo que persiguen. Con: "concédete ese capricho que tanto deseas", quieren decir: "compra mi colonia" o "mi bombón de chocolate te hará disfrutar". Sin entrar en ese tema, el de la publicidad, es importante ver cómo esos mensajes que nos llegan constantemente hacen que nos creamos lo que dicen.

Aquí nos vamos a centrar en los efectos de esos mensajes sobre la persona. No hay nada malo en creerse especial, el más guapo de la clase o la más atractiva del instituto. Especialmente cuando uno está bajo de moral esos mensajes le vienen muy bien, le ayudan a salir del pozo de la apatía y de la dejadez. Sin embargo, de repetirse más allá de lo saludable (qué saben ellos qué es lo saludable), creamos un monstruo. Nos creemos que los demás tienen que hacer lo que nosotros queramos, porque hemos de alcanzar nuestros sueños. Nos volvemos pasotas o incluso maleducados porque nadie tiene que ponernos límites. Nos creemos ese personaje.

¿Y si no fuera todo lo bueno que me creo, todo lo popular que creo que soy, todo lo atractivo que parece? Posiblemente nos falta más autocrítica y menos halagos. Es en la crítica donde conseguimos mejorar. Es la lucha por ser mejor lo que realmente nos transforma en mejores. Ese equilibrio entre sentirse bien por el halago y sentirse mal por no haberlo alcanzado. No se puede crecer entre la comodidad, son las dificultades las que nos hacen cambiar de punto de vista, mejorar. ¿Qué papel tenemos como padres? ¿Qué imagen le estamos dando a nuestros hijos? ¿Y si después de decirle que es especial un día se da cuenta de que no es más que uno más del montón, uno más que pone su granito de arena? ¿Qué pasará entonces? ¿Quién será responsable?

Como ocurrió en un colegio: "Es que el profesor de gimnasia les ha dicho que es la peor clase que ha tenido nunca", protestaba uno de los padres. Los demás hablaban sobre lo injusto que era que les dijera eso a los niños. Y un padre, el más callado de todos, dijo: "Bueno puede ser que el profesor haya exagerado, por estar ya cansado, por no encontrarse bien.... Pero puede haber otra opción... y es que realmente sea la peor clase que se ha encontrado".

* Imagen extraída de codelamarga.blogspot.com

miércoles, 16 de diciembre de 2015

El mejor regalo para estas fiestas


*

Algunos andamos buscando el regalo perfecto, el que le deje con la boca abierta estas fiestas. Dependiendo de su edad lo tenemos más o menos fácil, también dependiendo del esfuerzo que le suponga a los reyes magos el conseguirlo. Algunos ya vemos que no va a ser posible sorprenderlos porque ese regalo que queríamos hacer, se ha agotado y el fabricante dice que no da abasto.

Maldigo una y mil veces a los otros reyes que como yo han elegido el mismo regalo. Maldigo también al fabricante que, además de tener muchísimo trabajo, no ha sido previsor y se ha quedado sin inventario. ¿Es tan difícil poner un poco de ti para que las cosas salgan bien? Si hubiera sido más ordenado no tendríamos este problema. En fin, la realidad es la que es, después de estar 3 días buscando en todas las tiendas y de perseguirlo en Internet es hora de asumir que debo pensar en otra cosa. Creo que no le sorprenderá tanto pero "el que hace lo que puede no está obligado a hacer más", o eso dicen.

En resumen, busco algo que le guste, que se lo vaya a pasar bien y que no tenga que volverme loco para encontrarlo. Por una parte me sabe mal que no tenga el regalo que esperaba, pero por otra recuerdo que el año pasado me volví loco buscando el juego de moda, lo conseguí y volví contento a casa, sin embargo hace unas semanas vi 10 cajas del mismo en una tienda a mitad de precio. Y eso me pone de mal humor. Me debato entre perseguir el juego imposible o coger cualquier otra cosa porque en el fondo se lo pasan bien con lo que sea. 

Y de repente se me enciende una bombilla, ¿qué es lo que me hacía a mi feliz? No he crecido siempre con el juego de moda. De hecho, ahora no soy capaz de recordar más allá de 4 o 5 de los que he tenido. Sin embargo me vienen a la memoria las tardes en las que he estado jugando con mi familia al parchís, a la oca, a las cartas... Y entonces veo la luz, no eran tan importantes los juegos a los que jugábamos sino el rato que pasábamos todos juntos, riendo. Creo que el mejor regalo que podría dar a los míos es hacerles reír. ¿Por qué no dejar dos huecos en la agenda para mi familia, para regalarles momentos que recuerden? Los accesorios (los juegos) con los que pasar el rato, no son tan importantes. Todo el mundo sabe que en el fondo no hay nada tan emocionante como una carrera de aviones de papel en el pasillo.

Felices fiestas

* Imagen extraída de abcdelbebe.com

miércoles, 4 de noviembre de 2015

¿Realmente son importantes los estudios?

*
Ya llevamos demasiado tiempo en crisis como para que nos cuenten cuentos. Vemos que universitarios recién titulados deciden irse fuera de España para trabajar de lo suyo. Los que se quedan, universitarios y técnicos de grado medio y superior, ven cómo tienen que conformarse con unos empleos de baja calidad (muchas horas a poco sueldo). Entonces ¿tiene sentido seguir esforzándonos en sacar buenas notas? ¿Para qué, para ser uno más?

A nadie se nos escapa que vivimos en una sociedad que está bastante jerarquizada, ordenada en forma de escalera desde el que "manda más" y al que "manda menos". El gran jefe toma decisiones que afectan a todo el mundo en la empresa mientras que un coordinador toma decisiones que afectan a un pequeño grupo y las personas del escalón más bajo no toman decisiones, sólo hacen lo que le dicen que tiene que hacer. Este modelo social aparece reflejado en muchas series y telenovelas de hoy en día; "no podemos estar juntos porque somos de clases distintas....Oh, y mis padres no lo consentirían... Sé feliz con esa chica de bien y no vuelvas por el poblado chabolista donde vivo, porque tú eres de los ricos... Te quiero, pero lo nuestro no puede ser". Todos tenemos esto claro, la pregunta es ¿estamos condenados a ocupar la misma posición que ocupa nuestra familia? ¿Si soy del escalón de abajo, haga lo que haga siempre seré del escalón de abajo?

Y la respuesta mágica es: depende. Si quieres seguir siendo de ese escalón no hace falta que hagas nada pero si quieres cambiar, si quieres subir escalones, tener más responsabilidad y ganar más dinero trabajando lo mismo que los demás; entonces estudia. "¿Con la que está cayendo y me dices que estudie?" Hasta ahora no hay ninguna otra manera para subir posiciones, o dicho de otra manera la educación es la base para el progreso social.

El que tiene estudios y los utiliza con inteligencia (de esto hablaremos otro día) siempre acabará en un escalón por encima de la línea baja. No importa la crisis, ni lo que pueda suceder en el futuro; una persona formada, con ideas que aportar a los demás, tarde o temprano acaba diferenciándose del resto y suele ser elegido para puestos más altos. Incluso en la realidad del día a día, donde los puestos de trabajo son escasos, prefieren contratar si pueden a una persona sobrecualificada (con más titulación de la que necesita el puesto) ya que saben que el rendimiento va a ser mayor, además de tener opciones de prosperar en la empresa. Es por eso que sigue siendo esencial para cualquiera que quiera un futuro mejor para sus hijos que apueste por su educación, le ayude, estimule o le facilite ayudas si las necesita. Es la única forma de asegurarse un futuro mejor para ellos.

De los recién titulados sin inteligencia y de la masificación/elitismo en la universidad hablaremos en otra ocasión.

* Imagen extraída de mediolleno.com.sv

lunes, 5 de octubre de 2015

¿Existe la justicia?


*
La semana pasada mantuve una conversación muy interesante con un adolescente sobre la justicia. Son cosas que uno piensa más a esas edades, sobre el sentido de la justicia, la libertad... Algunos no tan jóvenes también se preguntan lo mismo al ver las noticias de hoy en día, pero no nos desviemos del tema. Lo sorprendente es la confianza ciega que tenemos en la justicia, se da por hecho que todo de alguna manera se ha de equilibrar. Quien ha sufrido algún revés debe ser compensado y aquel que se ha pasado de listo debe ser castigado. Porque "sino para qué está la justicia". 

Lo fascinante de trabajar con adolescentes es que suelen tener la mente abierta, tienen tanto deseo de conocer el mundo, de conocer cómo funciona la vida que están abiertos a otros puntos de vista. Conforme nos hacemos mayores, o debido al ambiente en que nos criamos, vamos cerrando posibilidades y nos vamos quedando con un puñado de respuestas que pensamos son las correctas y perdemos esa curiosidad por conocer el funcionamiento de lo que nos rodea. Damos por hecho que lo conocemos, aunque nuestros conocimientos no siempre coincidan con lo que sucede.

Retomando el tema, la conversación se desvió y nos preguntamos sobre el sentido de la justicia. ¿La justicia es algo universal o es algo que nos hemos inventado nosotros? Porque igual pensamos que es algo muy importante y resulta que nos hemos empecinado las personas en cambiar las reglas de la vida. ¿Existe una justicia animal? "Pues no, el grande se come al pequeño", esa fue la respuesta. ¿Y no será que quizá, la vida tiene otras reglas distintas a las que nos hemos inventado? Si el grande se come al pequeño o el fuerte al débil, ¿qué sentido tiene la justicia? ¿Queremos compensar ese desajuste? ¿Por qué?

Esto nos dio para un rato de conversación intentando descubrir si la justicia funciona o no, es universal o es de unos pocos, si es una forma de control, si todo aquel que lo pasa mal tiene su recompensa en esta vida... No llegamos a ninguna respuesta o mejor dicho, seguimos buscando la respuesta (que hay cosas que no se encuentran a la voz de ya). Todo esto hace que la respuesta que encontremos dirija nuestra vida. Nos impliquemos en defender lo que es justo o pasemos de largo. Es la única forma de trabajar efectivamente con adolescentes: planteándoles preguntas, entrando en su mundo y buscando las respuestas. Para esto quizá tengamos que ir por delante de ellos, no a su mismo ritmo.

jueves, 26 de marzo de 2015

¿El espectáculo debe continuar?

*

Acabamos de cenar y vamos hacia el sofá a buscar un poco de calma y de algo que nos distraiga después de un día bastante agotador. Cambiando los canales encontramos una niña que canta como los ángeles, es alucinante ver cómo una niña tan pequeña es capaz de tener esa voz. Eso no queda ahí, 10 minutos después aparece en escena un chico un poco más mayor que la anterior, aún no ha llegado a la adolescencia, que no canta tan bien pero baila que es un escándalo. Pasa la noche, el día siguiente y volvemos al refugio del sofá; hoy nos sorprende ver cómo cocinan esos niños, qué ideas tienen para mezclar ingredientes, cocinar y preparar platos... "¡Lo que iba a disfrutar yo si el mío supiera hacerme un huevo frito!" 

Y sin darnos cuenta, aquello que empezó con lluvia de estrellas, Chechu en médico de familia, los chavales de farmacia de guardia... que no era más que unos niños haciendo playback o actuando, mostrando sus habilidades sin más intención que salir en televisión y que todo el mundo lo viera o simplemente actuar (por deseo suyo o de sus padres). Todo eso con el tiempo, ha pasado por la fama, el éxito y la ambición de dinero y nos ha llevado a los programas de hoy en día, donde comienzan a darse los primeros casos de muñecos rotos.

Compras un muñeco, los que aún lo compramos, con la ilusión de todo lo que te puede ofrecer. Abres la caja y empiezas a usarlo, disfrutando de todas las cosas que puedes hacer con él. Hasta que un día se rompe o ya no te llama tanto la atención y poco a poco lo vas dejando de lado hasta que te olvidas de él, sin echarlo de menos. Esto es lo que está empezando a ocurrir con niños y jóvenes que, intentando imitar el éxito de los de su edad en los programas de televisión buscan su momento de gloria. Algunos padres ya les hemos orientado en esa dirección cuando los vestimos como jóvenes cuando eran niños y como adultas cuando eran jóvenes. Facebook es un gran escaparate que refleja bastante bien esto. Estos niños que han crecido creyéndose elegidos para el éxito (por ej. porque son muy buenos deportistas en su barrio), estás niñas que se han cansado de posar para las fotos de sus padres se hacen mayores. Y ya no les importa agradar a sus familiares sino a sus compañeros. Y toda esa "fama", esa atención que han recibido en casa la quieren tener fuera, al precio que sea. A poco que tengan un móvil en sus manos el descontrol está servido: grabaciones en fiestas bebiendo alcohol, haciendo cosas peligrosas para demostrar lo valientes que son, los chicos; y bailes o fotos en poses provocativas, llegando incluso a grabaciones donde son "desfloradas". No hay más que ojear por Internet.

El tiempo pasa y el deseo de seguir siendo el centro de atención persiste, porque es a lo que se han acostumbrado. Pero todo lo que sube tiene que bajar y en el momento en que no está el aplauso del público, de sus amigos, la admiración de su familia... en ese momento es cuando se rompe el muñeco. Sin saber qué hacer, sin entender porqué nadie le hace caso y sin herramientas para construir su vida. ¿El espectáculo debe continuar?

* Imagen extraída de fotolector.diariovasco.com

jueves, 26 de febrero de 2015

¿Cuánto vale el tiempo?

*
 A nadie se nos escapa que lo importante son los hechos. Conocerás más a una persona por lo que hace que por lo que dice o lo que cuenta que hizo. Con la evolución que ha tomado nuestra humanidad donde la prisa y el poder la imagen ha impregnado toda nuestra vida, al menos en el primer mundo, cada vez queda menos hueco para el poder de las ideas.

Los más tecnológicos cuidan la imagen de su perfil de wasap y demás redes sociales, toman fotos con el móvil con la correcta iluminación y enfoque o la retocan con cualquier programa para que quede excelente y responden los mensajes lo antes posible, normalmente cuando se oye el aviso o se lee. Luego tenemos combinaciones varias entre los menos interesados en lo tecnológico, algunos pasan de contestar de inmediato a los mensajes pero que cuidan la imagen que dan, a otros no les importa la imagen pero responden a todo inmediatamente para estar al día de todo cuanto acontece. Y aún quedan algunas variantes más.

Por otra parte a los niños se les pide que aprendan todo lo que se les exige desde el colegio, que no pierdan el tiempo con tonterías o preguntando cosas "absurdas", que se centren en lo importante y que sean buenos, muy buenos o excelentes (según las familias) tanto en las notas como en las actividades extraescolares. Clase-comedor-clase-actividad-deberes-cena-dormir son la rutina de más de uno.

Al final tanto adultos como niños acabamos entrando en una inercia que es difícil de parar, sin darnos cuenta establecemos una rutina en la que el tiempo esta prácticamente ocupado y cuando no lo está nos ponemos nerviosos o comenzamos a aburrirnos. No sabemos qué hacer con él. Pero el tiempo sin hacer nada, el vacío que provoca no tener una actividad programada abre una oportunidad a la reflexión y a las ideas. La creatividad se desarrolla al tener unos recursos limitados, al tener pocos juegos o estar aburrido de ellos empezamos a ver qué otras cosas podríamos hacer con ellos. Con un puzzle se monta una torre, una casa, una escalera, un escondite... o haces que llueva.

La capacidad para aprovechar las cosas de otra manera, en beneficio propio, para divertirnos o para crear una empresa viene de una idea que se ha creado en el vacío de un nada que hacer. Son las ideas las que en el fondo mueven a los actos que hacemos, su poder es enorme. Recomiendo la película Origen.

Para escapar de la inercia, para disfrutar, para hacer feliz a tu familia, para crear una empresa, para ser mejor persona, para dominar el tiempo y saber cómo eres. Tiempo y silencio para escuchar tu voz.

* Imagen extraída de moyahua.org

jueves, 29 de enero de 2015

¿Cómo te ven los niños?

*
La coherencia es la base fundamental de cualquier persona que quiera ser un buen educador. Tanto las personas que se dedican a lo educativo como las que tienen hijos tienen en su mano la capacidad de orientar el crecimiento de los más pequeños. Es curioso ver como sin saber apenas de la vida muchos niños saben qué pueden esperar de los adultos. De hecho con todos no se relacionan igual: con unos pasan más tiempo, a otros solo los quieren para jugar y a algunos pocos les dan un beso en la mejilla porque les obligamos pero no les hace mucha gracia. Estas diferencias se producen por la coherencia de las cosas que hacen esos adultos.

Igual que nos pasa a nosotros, que preferimos relacionarnos con personas estables de las que sabemos cómo son y cómo van reaccionar y huimos en la medida de lo posible de aquellas más inestables e incontrolables. ¿Y eso de donde viene? De las cosas que hacemos en el día a día. Si por subirme al sofá y saltar a veces me riñen y a veces no... si cuanto me riñen a veces es proporcionado a lo que he hecho y a veces es desmesurado... si unas veces me obligan a comerme lo que no me gusta y otras me dejan no probarlo... Nos movemos en una incoherencia que suele provocar inestabilidad, porque no sabemos si lo que hacemos en ese momento está bien o está mal. No depende de nosotros, ni hay una regla de fondo (por ej. no se salta porque el sofá se puede romper, hay que comer de todo para crecer sanos...) si no que depende de las circunstancias.  

Si se puede evitar lo evitamos y los niños que no pueden evitar esas incongruencias acaban asumiendo ese patrón y no saben relacionarse con los demás. Aunque sean niños, los que no tienen unas normas parecidas suelen ser rechazados por los demás. Nadie los quiere como compañeros de juegos porque no saben qué esperar de ellos (a veces ríen y a veces pegan por el mismo motivo). Ese rechazo, junto al modelo educativo incoherente hace de estos niños los más problemáticos. En gran medida porque nunca obtuvieron lo que buscaban que simplemente era coherencia.

Por todo esto, cuando los niños buscan a un adulto para jugar, a otro para rogarle no comer más, a otro para estar tranquilo, etc. Es porque esos adultos son coherentes a los ojos de los niños y saben qué esperar de cada uno. De alguna manera te dan un papel, el de bromista, cariñoso, inteligente, serio, enfadón...

* Imagen extraída de aasp.es

jueves, 4 de diciembre de 2014

¿OÍMOS O ESCUCHAMOS?


*
Desinterés, falta de atención, apatía y querer centrarnos sólo en nuestro mensaje dan como resultado un problema de comunicación.
¿Cuántas veces estamos hablando con alguna persona y no prestamos atención a lo que dice y repasamos mentalmente nuestras cosas? O ¿cuántas veces preguntamos y no esperamos la respuesta del otro? Casi siempre.
Nos encontramos ante dos posibles problemas en nuestra comunicación:
  1. Hablamos, nuestro interlocutor nos oye, pero no nos escucha.
Sentimos la necesidad de contar nuestras experiencias, nuestros problemas o, simplemente, queremos comunicar un hecho; pero mientras lo hacemos nuestro interlocutor está pensando en sus cosas, su problemática, sus tareas… Claro que si le preguntamos qué hemos dicho es capaz de saber qué le decimos pues su sistema auditivo está activo, pero no se presta atención al mensaje ni a otros factores que lo complementan, no se activa la comprensión… Estamos hablando con una pared.
  1. Hablamos con alguien pero no nos interesa su respuesta. El interlocutor escucha pero el hablante no quiere escuchar.
Y esto ocurre muchísimas veces también. Quedamos con alguien y entablamos una conversación… llega un punto en que proponemos un tema, una cuestión y hablamos esperando una respuesta activa de nuestro interlocutor. El problema viene cuando realmente no nos interesa esa respuesta, cuando tenemos nuestra propia solución o respuesta. Cuando nuestro interlocutor no coincide con “mi idea” dejamos de escuchar su punto de vista, su consejo o respuesta, cortamos su exposición y pretendemos llevar la conversación a nuestro terreno.
En este caso, se termina la conversación, no hay fluidez en la comunicación. No hay comunicación realmente. Es como si habláramos con un espejo, sólo nos interesa nuestro punto de vista.
Cuando vamos a la escuela nos enseñan a mantener los turnos, a responder preguntas aunque la respuesta sea errónea, a plantear cuestiones… Pero cuando llegamos a la adolescencia y la edad adulta desaprendemos estas estrategias comunicativas e imponemos nuestro mensaje ante los otros.
Al cabo del día oímos muchos mensajes, palabras, sonidos, pero ¿cuántos de estos mensajes son comprendidos? ¿Cuántos somos capaces de recordar razonadamente? ¿Cuántas veces hablamos pero no comunicamos? ¿Realmente esperamos una respuesta de nuestro interlocutor o simplemente queremos que haga/diga/piense lo que nosotros le decimos?
Convertir un acto de habla entre dos personas en un proceso comunicativo implica la habilidad de saber escuchar, de establecer un compromiso con el mensaje, con quien lo emite y quien lo recibe.
Pero no podemos quedarnos ahí y pensar que todo ya se ha desaprendido, podemos recuperar esas estrategias y favorecer la escucha activa y efectiva en nuestro día a día. Simplemente, deberíamos evitar distracciones cuando nos hablan, aprender a percatarnos de la situación emocional del hablante y mostrar interés real en qué nos están diciendo.
Debemos recordar que un proceso de comunicación implica bidireccionalidad, si primero hablamos, posteriormente pasaremos a ser los que escuchan; por lo que tanto emisor como receptor deben mantener un proceso de escucha real, activo y efectivo.
Hablar y no escuchar, es un monólogo.
 * Imagen extraída de ibermaticasb.com

viernes, 28 de noviembre de 2014

La misteriosa X

*
Por no llamarle dolor, desesperación, angustia o pena. Es muy común que a todos nos haya pasado de cerca la X y por el mero hecho de existir pasaremos por ella. No hay mucha gente que se atreva a reconocerla ni siquiera cuando la ven venir y ni hablar de cuando son los niños los primeros en caer como prisioneros suyos. Habitualmente son ellos los que parece que tienen más cercanía, más interés, la tratan con mayor naturalidad pero aún a pesar de eso nos empeñamos en que vivan en la misma mentira que creemos.

Si X es algo por lo que todo el mundo va a pasar ¿por qué no informan los medios de comunicación para prepararnos? Pues porque no interesa, no por intereses políticos sino porque a las personas no nos interesa saber más de X. Lo tenemos bastante claro. Lo que a menudo no percibimos es que en el día a día con cada renuncia, con cada objeto o deseo que no podemos satisfacer, con cada situación que tenemos que aceptar aunque no la deseemos así; estamos mucho más cerca de entender a la X. Aunque queremos alejarla todo lo posible de nosotros, no reconocerla hasta que no esté lo suficientemente cerca, hay un poco de ella en cada día que pasa.

Con sentirla, con notar de alguna manera su cercanía, la mirada sobre el mundo se muestra más clara y nos ayuda a resaltar lo importante. Quizás para sentirla, para notar su presencia sea necesario pensar en ella y supone abandonar la seguridad que nos proporciona el despertarnos por la mañana o el encontrarnos con nuestra familia al llegar a casa. Por ese silencio cómplice del que participamos, no valoramos lo irrepetible de cada momento. Aunque nos veamos a diario o comamos un día a la semana juntos, no hay ningún momento pasado que se pueda cambiar ni futuro que se repita.

No hace falta estar enfermo para pensar en ella, ni deprimido ni angustiado. Forma parte de lo que somos y conforme se le va aceptando le vamos haciendo un hueco en nuestra vida como compañera de viaje. Aunque nos centremos en lo que nos quita hay muchas cosas que también nos da. Si también te va rondando por la cabeza quiero que sepas que yo también pienso en ella.

* Imagen extraída de print-ables.com

viernes, 21 de noviembre de 2014

El arte de educar


*

Desde pequeños notamos la diferencia entre ese profesor que nos cae tan bien y al que no tragamos. A veces le llamamos manía y otras veces decimos que no nos cae bien; y parece que nosotros tampoco a él/ella. Lo mismo pasa con los padres, a veces uno es el bueno y el otro el malo, o al revés, pero seguimos entendiendo que uno nos ayuda aunque nos corrija y que el otro cuando nos corrige tiene un añadido de mala leche. Esto es lo que vemos siendo niños.

Al tener hijos no entendemos cómo les cuesta tanto entender las cosas más básicas. "Pero si eso yo a su edad no lo hacía", "¡Te lo he dicho 3 veces! ¿Qué no me entiendes?", ¿Cómo que no sabes hacerlo si es muy fácil? Parece que no nos entienden y que cosas muy sencillas les son muy difíciles de entender. A veces damos por hecho que saben qué cosas se pueden hacer y qué no. Pero claro ellos están conociendo el mundo y para explorarlo hay que ver, tocar, romper... probar todas las posibilidades que nos ofrece un objeto. Es parte de la visión infantil del mundo el ver que una zapatilla sirve de teléfono, de estrella ninja o de escudo. Conforme crecemos vamos utilizando los objetos para lo que realmente están hechos, según el uso que generalmente damos y perdemos esa visión más amplia de las cosas.

Ya, pero igual no es buena idea que meta los dedos en el enchufe para ver qué pasa o que explorando todas las posibilidades que tiene un vaso de cristal, el vaso acabe hecho añicos y se corte. Es cierto, a veces es necesario evitar que se expongan a situaciones peligrosas -con los adolescentes las más frecuentes son situaciones relacionadas con el consumo de drogas o con las primeras relaciones sexuales, de riesgo-. Para ello tenemos varias opciones, entre las más extendidas el argumentarles los motivos por los que no deberían hacer eso o al menos de esa manera. Lo que sucede es que nos encontramos con niños muy pequeños para entender los argumentos lógicos o con adolescentes que (aún entendiéndolos) no siempre ciñen sus comportamientos a ellos. 
 
¿Entonces hay que recurrir a la vieja usanza, al cachete? Bueno, personalmente creo que el arte de educar consiste en decir sí cuando hay que decir que sí y no cuando hay que decir que no. No es necesario más argumento ni más esfuerzo por parte del adulto; que, aunque parezca mentira, son muchas las familias que acaban de los nervios o angustiadas al ver que su hijo no les hace caso. Precisamente ese es el arte que dominaban esos profesores (o nuestro padre o madre, raras veces los dos) que tanto impacto nos han causado de pequeños, sabían qué querían sacar de nosotros y nos reforzaban aquellos aspectos buenos que iban a hacer de nosotros mejores personas (la paciencia, las ganas de aprender, la preocupación por el otro...) y no nos permitían desviarnos demasiado de ese camino, especialmente cuando nos mostrábamos egoístas y caprichosos. Quizá no hagan falta más libros de cómo enseñar bien a tu hijo sino simplemente dominar el arte de decir sí y no.

* Imagen extraída de solmonasterio.blogspot.com

jueves, 13 de noviembre de 2014

Haciendo balance

*


Bien es sabido que muchos opinan que la historia se repite: que bueno, eres especial, pero no se quieren fiar mucho de ti porque también encontraron a una persona especial y también les defraudó; que crisis como esta ya han ocurrido, que ya a sus padres les tocó cambiar de provincia/país y ahora lo hacen ellos... Bueno es posible que exista un pequeño parecido entre distintos momentos de la historia y que algo que ya hicieron nuestros padres o abuelos nos toque ahora a nosotros. Pero las condiciones no son las mismas y en cada momento hay un oportunidad diferente.

Para las generaciones que crecimos con la llegada del ordenador era muy fácil obtener información, bastaba con conseguir el cedé de la enciclopedia y buscar la información que nos pedían en el colegio. En nuestros ratos de ocio veíamos las series o dibujos que hacían en la televisión. No nacieron con nosotros pero si crecieron y eso es muy importante tenerlo en cuenta, porque al igual que las personas los medios han ido cambiando con nosotros. En los programas más antiguos se ven los valores de la sociedad de ese momento porque son los mensajes que nos transmitían, las moralejas de cada capítulo. Pasamos de ser gente de palabra (con televisiones de palabra, fieles a la verdad); a gente con ilusiones (con televisiones donde aún habían valores e imaginaban un futuro lleno de posibilidades); a gente muy popular (con programas que resaltaban más a los protagonistas que además iban vestidos a la última moda y con la última tecnología del momento); a gente exitosa (con programas donde se veía a gente sin valores obtener éxito, aunque fuera instantáneo). Así han pasado las décadas desde los 70 hasta ahora.

Y bueno estamos donde estamos. Parece que el gran desastre que padecemos está dando valor de nuevo a las palabras. Ya no se mira tanto lo que uno dice sino lo que hace. De alguna manera estamos de nuevo en el punto en el que volvemos a ser gente de palabra, al menos está creciendo ese porcentaje. En situaciones de necesidad no nos queda otra opción más que confiar en las personas; pero sucede que la televisión sigue anclada en el modelo de gente exitosa, ofreciéndonos estéticas y objetos varios para ser muy populares. Y es aquí donde aparece el reto que se nos presenta para la educación de nuestros hijos.

Muchos de nosotros somos fruto de la casualidad de un conjunto de influencias a las que estuvimos expuestos: nuestro grupo de amigos, las películas que veíamos, las actividades que hacíamos... Hoy en día, gracias a Internet, podemos elegir qué influencias van a tener nuestros hijos, al menos en cuanto a programas o dibujos animados se refiere. Está en nuestra mano el ofrecerles series que destaquen valores como la colaboración, el respeto, la entrega, la perseverancia... en lugar del éxito fácil, la humillación o la intolerancia. Esa es una de las oportunidades que nos ofrece esta época, la capacidad para retomar ciertos programas, series o dibujos que contribuyan a hacer de los nuestros hombres y mujeres completos. 

* Imagen extraída de blog.i-mas.com

miércoles, 22 de octubre de 2014

¿Sacas partido a tus horas de estudio?

* (Experiencia, conocimiento)
Estamos a mitad del primer trimestre y ya empiezan las primeras dudas sobre si seremos capaces de aprobar todas las materias. Nos vamos dando cuenta de cuáles nos cuestan más y con las que nos sentimos más cómodos. Y todo porque ya hemos hecho los primeros exámenes y los resultados no han sido todo lo buenos que creíamos, especialmente después de las promesas que se hicieron en verano.

Tampoco nos precipitemos, a no ser que se trate de un estudiante con poco interés (que en los cursos anteriores ya ha mostrado que no va a esforzarse a lo largo del curso) normalmente a partir de los primeros malos resultados se suele prestar más atención y dedicación. Lo más importante a la hora de estudiar es ir relacionando los contenidos que se aprenden con nuestro día a día. Hay contenidos, por ejemplo las tablas de multiplicar, que deben aprenderse de memoria; quizá en un futuro veamos cómo están organizadas o la relación entre ellas pero, de entrada, es un conocimiento que se debe aprender por repetición. Entonces no nos queda otra que insistir hasta que las dominemos.

Pero en el resto de contenidos es mejor relacionar lo que se está aprendiendo con lo que ya sabemos. Puede ser muy difícil aprendernos el orden de los planetas del sistema solar, pero si nos dicen que algunos de los días de la semana se nombran parecido a los planetas (Marte-martes, Mercurio-miércoles...) ya tengo una forma para relacionar esa información y me cuesta menos aprenderla. Y es que nos resulta mucho más sencillo aprender los nuevos contenidos si tienen relación con cosas que ya sabemos. No lo vemos como un montón de palabras nuevas que debo aprender de memoria sino como algo relacionado con la información que ya tenemos.

¿Y todo esto por qué? Porque conocemos a mucha gente que tenían buenas notas en la escuela, en el ciclo formativo o en la universidad; y que parece que saben mucho porque su expediente es muy bueno pero en realidad nos encontramos con que saben mucha información pero no saben aplicarla. Hay una gran diferencia entre saber las notas musicales y tocar una canción. Si queremos que sea más fácil estudiar y que esos conocimientos aprendidos sean útiles deben estar conectados. Porque nadie acude a un médico que le sepa recitar de memoria todas la enfermedades pero no sabe diagnosticar si tienes o no alguna de ellas.

Para más información consúltenos en nuestra web.

* Imagen extraída de lacajabierta.org

miércoles, 15 de octubre de 2014

¿Te hace falta cultura o información?

*

Hasta no hace muchos años, el principal problema con que nos encontrábamos era la falta de información. El saber se concentraba en los libros y había que bucear en ellos y dedicarles bastante tiempo para poder obtener la información deseada. La otra opción pasaba, y aún pasa, por acudir a un profesional, es decir a una persona que ha profundizado en esa rama del conocimiento y sabe darte una solución al problema. Desde la invención de la imprenta no había cambiado mucho esa situación hasta la llegada de Internet.

Con la red de redes el universo de conocimiento que se abre para todos los ciudadanos conectados es enorme. Hasta entonces, los responsables de dirigir al país o los propietarios de suculentos negocios eran las personas que tenían acceso a esa información. Los labradores que trabajaban para el señor de las tierras no tenían tiempo para leer y adquirir conocimiento porque trabajaban durante todo ese tiempo. La llegada de la sociedad moderna, o lo que estos días queda de ella, y las nuevas tecnologías de la información (para los que les gustan las fechas no mucho más lejos del siglo pasado) nos permitieron ganar más derechos como personas, teniendo más tiempo liberado de trabajo; a la vez que nos ha permitido acceder a una información hasta ahora impensable.

Hasta aquí parecía que todo iba a estar solventado, jamás volveríamos a trabajar para nadie y en unas condiciones indignas. Nosotros seremos los constructores de nuestro futuro. Pero resulta que tampoco sabemos manejar ese gran abanico de posibilidades que es Internet. Mientras la mayoría dedicamos nuestro tiempo a las redes sociales, algunos lo utilizan para trabajar y sólo unos pocos aportan conocimiento valioso a la red. Pero bueno, pongamos que hoy me levanto inspirado y es un buen día para aprender algo nuevo, o que me lleva doliendo mucho la cabeza durante una semana y quiero saber si eso es grave para ir o no al médico; y me decido a buscar más información. Pongo en el buscador lo que quiero saber y me aparecen miles de resultados, sin pasar de la primera hoja consulto los 4 primeros enlaces y resulta que mi dolor de cabeza puede ser: por la tensión, por el estrés, por un tumor, por hidrocefalea, por mala alimentación, hasta por sexo insuficiente...

El reto que se presenta ya en estos días y será importante en el futuro será saber dónde buscar exactamente para encontrar información fiable con la que pueda contar. Al final va a resultar que hemos vuelto al punto de partida y que tanto la falta de información como el exceso nos ha llevado a una situación en la que nos encontramos perdidos, sin saber cómo actuar. Pueden ser tantas las causas y hay tantas maneras diferentes de hacer algo que, lo verdaderamente importante va a ser saber elegir adecuadamente. Ese es el reto de nuestra generación y el de las que aún están por venir, saber qué decisiones tomar para conseguir lo que queremos.

* Imagen extraída de mediaonline.net

jueves, 18 de septiembre de 2014

Así mejoro el ambiente de estudio


*
Ya se acercan los días en los que hay que estar en el cole mañana y tarde. Y aunque los deberes que mandan ahora no son muchos ya nos empezamos a preparar para hacer frente a las batallas diarias por acabarlos, por hacerle entender eso que "es muy fácil", por no perder los nervios... Todo esto sin entrar en si es buen estudiante o no, si es capaz o tiene dificultades añadidas.

Independientemente de que sea un alumno con más capacidad o menos, igual que cuando trabajamos, el ambiente que se respira mientras hace las tareas puede añadirle más estrés/agobio y asociar por tanto el hacer deberes con algo muy desagradable y tortuoso; o puede ser un ambiente que invita a saber más, a darle un uso a lo que está aprendiendo dándole importancia al trabajo que ha realizado. La diferencia es abismal para todos, no es lo mismo estar en un ambiente donde se te escucha, te dan valor y te dejan elegir que en otro donde todo esto viene impuesto.

Lo que proponemos para poder sacarle el máximo partido a "hacer los deberes" es: 
- Crear un ambiente personal, una cercanía, un vínculo con él para que le dé la sensación de que no lo imponemos sino que somos los dos los que estamos enfrentándonos a la tarea. La tarea hay que hacerla no porque lo "digo yo" sino porque así nos lo han mandado.
- Fomentar autonomía: aunque el ambiente sea cercano y personal no somos nosotros los que dirigimos su tarea son ellos los que deben ir organizándose. Claro que esto también hay que enseñarlo, al principio igual sólo deciden el orden en el que hacerlos y poco a poco se les va dando más oportunidades para que lo hagan a su manera pero quede todo resuelto.
- Dar elección: ayuda mucho a empezar a hacer los deberes que uno mismo pueda decidir la materia por la que lo va a hacer. No es lo mismo empezar por lo más costoso que por tareas más sencillas o de dificultad media. Dependerá de las características de cada alumno el orden a seguir y el apoyo que necesite.

Claro que normalmente no tenemos el tiempo ni las energías para poder ofrecerles este ambiente de trabajo y hacer los deberes se convierte en una auténtica pesadilla. Gritos, golpes, llantos, páginas arrugadas de borrar una y otra vez... Si este es el caso lo mejor sería buscar el ambiente adecuado para que vean que estudiar se puede hacer sin tensiones, aunque cueste esfuerzo. Quizá parte del abandono escolar temprano se deba a que nuestros estudiantes no encuentran placer en aprender, descubrir y conocer cosas nuevas.

* Imagen extraída de inscricaoenem.com.br

jueves, 26 de junio de 2014

Exámenes de recuperación

 
                                            *                                        * *

El viernes pasado acabó el curso escolar y, por primera vez en el colegio, nos encontramos con que los exámenes de recuperación ya no serán en septiembre. En 2 semanas nos encontramos con ellos y tenemos que repasar todo lo que se ha visto en el curso. Está causando bastante angustia entre las familias porque se dan cuenta que lo no trabajado se tiene que aprender en 10 días. 

Como consejo, el tiempo corre en nuestra contra y es necesario centrarse en los conceptos clave. No es momento de pormenorizar y mucho menos de intentar seguir el libro página por página. Es necesario reducir toda es información a lo más básico, sacar las reglas básicas que les van a permitir resolver los ejercicios. Es la única manera de poder hacerle frente a esta situación. Los esquemas y los mapas conceptuales pueden sernos de gran utilidad en cursos avanzados, mientras que la simulación de ejercicios y la estructuración de cómo hacerlos nos ayudará en primaria. 

A nivel informativo, como todos sabréis el curso próximo comenzará el 3 de septiembre y finalizará el 19 de junio. Y las fechas de recuperación serán del 29 de junio al 6 de julio. Parece ser que a partir de este curso la tónica habitual será el tener 10 días para reaprender todo el material. Por ello es conveniente darse cuenta de las dificultades antes de llegar al final, ya que a estas alturas puede que sea tarde. Aunque hay familias muy reticentes a contar con ayuda externa, habrá que cambiar el chip. No es malo buscar ayuda, ni tampoco es un cosa inamovible. Durante el desarrollo del curso cuando se encuentren dificultades hay que proporcionarles un apoyo pero, del mismo modo, si ya se encuentran seguros y pueden seguir el ritmo de la clase, la ayuda no tiene sentido. Se trata de contar con ayuda sólo cuando lo necesiten.

Desde el centro damos mucho ánimo a todas las familias que, involucradas en el desarrollo de sus hijos, están dando lo mejor de sí en estos días. ¡Queda el último tramo! Al comienzo de septiembre volveremos a publicar la información referida a las becas para apoyo escolar, con las que cuentan los alumnos con retraso mental y problemas de comportamiento (el año anterior dotaron de 900€ para refuerzo educativo). Mucho ánimo.


* Imagen extraída de aplicaciones.info
** Imagen extraída de ps09.es

jueves, 8 de mayo de 2014

La escalada de ira

¿Por qué cuando empezamos a discutir estamos hablando a un volumen y a los pocos minutos ya empiezan los gritos? A veces es porque no quiere acabarse el plato, porque quiere jugar a la videoconsola y le decimos que no o porque quiere salir hasta más tarde. No importa la causa ni importa con quien, muchas discusiones de pareja también acaban a gritos, el problema es que se crea una tensión que no se resuelve hasta que cada uno se va a una punta de la casa.

Pasemos a analizar la situación. En primer lugar el problema suele ocurrir porque una parte quiere algo y necesita del otro para poder hacerlo. Con niños normalmente suele ser por el juego o la comida, en adolescentes y adultos la situación se complica ya que no solo queremos hacer cosas sino que queremos que nos comprendan. Al decirnos que no, nos frustra, no nos dejan hacer aquello con lo que disfrutamos y nos impiden sentirnos bien. Este malestar, nos ofende y atacamos a la causa del malestar. Entonces eso que se ha pedido de buenas maneras, cuando nos dicen que no, empiezan los aspamientos de brazos y a subir un poquito el tono.
                                                                *
Los padres más pacientes o en esos días en que estamos más tranquilos, se lleva mejor. Sabes cómo se va a poner pero se lleva. Lo malo es cuando sucede un día en el que no hay tiempo o no es adecuado montar una escena. Entonces como padres nos ponemos más nerviosos porque pensamos "ahora verás como le da el ataquito" y se cumple. Eso como nos provoca malestar hace que nosotros subamos el tono por encima del suyo para hacerle entender que pare. Pero esa subida le irrita más y vuelve a subir el volumen de sus súplicas. Es muy sencillo: chilla, me molesta, chillo, le molesta, vuelve a chillar. Y en esa espiral nos vemos arrastrados hasta que, efectivamente, cada uno acaba en una punta.

Lo más importante de todo el proceso es conocerse y saber en qué punto se está. ¿Soluciones? A veces será conveniente aguantar un poco para que la situación no se dispare y con 4 negativas seguidas en el mismo tono tranquilo suelen darse cuenta de que no hay marcha atrás. Si la situación es social, estamos en un supermercado o con más gente, mejor aplazarlo, el típico: "ahora luego en el coche hablaremos". Y si la situación ha estallado y cada uno está en una punta, mejor dar un tiempo para retomarlo con buenas formas.

* Imagen extraída de cuidartepsicologos.com

jueves, 6 de marzo de 2014

¿Qué pasa por la cabeza de un niño con autismo?

                                                                *
Se ha dicho mucho sobre los autistas, hasta han hecho películas que los han popularizado como genios. Se dice que muchos de los genios de la historia eran autistas y por eso fueron capaces de crear soluciones imaginativas o inventar cosas que a nadie se le hubiera pasado por la cabeza. Otros como Kim Peek (interpretado por Dustin Hoffman en Rain man), eran capaces de recitar páginas enteras de la guía telefónica o calcular en qué día de la semana caerán todos tus cumpleaños. ¿Qué hay de realidad detrás de todo esto? ¿Son realmente tan brillantes? 

La realidad es que cada caso es singular. No todos los autistas son genios. No todos los autistas son iguales. Lo que se conoce como el autismo es una dificultad grande para relacionarse con los demás. Además tienen problemas con el lenguaje y desarrollan unas actividades muy restringidas, estereotipadas y repetitivas. Esto quiere decir que al niño con autismo que le gusta Mickey Mouse, sólo le gusta Mickey Mouse. Desatiende el resto de dibujos y sólo se centra en él. Además no habla mucho y su lenguaje no es adecuado para la edad que tiene. Aún así a cada niñ@ le afecta de una manera, unos pueden mostrarse menos ensimismados que otros. En cualquier caso no hay ninguna relación entre el autismo y la genialidad.

                                                                * *                                              
Los que conocemos a personas con autismo podemos dar testimonio de ello. Lo que sí suele darse con frecuencia es que, aunque pueda parecer contradictorio, a pesar de tener dificultades en el lenguaje, tienen una buena capacidad con los números y la lógica, en algunos casos esa capacidad es superior a la media. Por eso pueden hacer cálculos complejos más rápidamente. No obstante alguno de los casos más famosos no tenían sólo autismo sino que además tenían otras habilidades que potenciaban su dominio de los números. El caso de Kim Peek, por ejemplo, además de autismo tenía memoria fotográfica entre otras alteraciones.
                                                             * * *
Por ello no hay que confundir lo visto en las películas con la realidad. Cada caso es distinto, lo importante es conocer que no nos están rechazando. No nos miran a los ojos no porque sean maleducados, simplemente porque a ellos les atrae más su mundo interior que el exterior. Pero si de alguna manera logramos hacernos un hueco nos incluirán en su mundo.


* Imagen extraída de centrocultural.coop
** Imagen extraída da cuidatusaludcondiane.com
*** Imagen extraída de mamideglorichi.blogspot.com