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miércoles, 18 de mayo de 2016

Por el poder del gris


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La situación es delicada, los valores se están perdiendo y hoy en día es más fácil que detrás de una sonrisa amigable se escondan intereses personales. Cada vez resulta más difícil saber en quién confiar. Es un círculo vicioso en el cual una persona se aprovecha de otra, y esa otra al ver que ha sido utilizada se vuelve más egoísta y más desconfiada con los demás, creando a su vez otras personas desconfiadas.

Tampoco ayudan los medios de comunicación, donde siempre sale la imagen del éxito, la gloria, el mejor. Ya no importa cómo llegar a la cima, lo importante es llegar. Chafando a quien haga falta o haciendo trampas, no importa. No se da importancia a la integridad, al respeto o a seguir un código ético a la hora de hacer las cosas, todo se resume en: lo has conseguido o no lo has conseguido.

Es como el veneno de los dibujos animados, uno se lo toma y es capaz de contagiar a los demás. O como los vampiros. Y en medio de todo esto, en medio de un ambiente que parece hacerse más tóxico por momentos, está la pregunta del millón: ¿Qué hacemos las familias? ¿Qué le decimos a nuestros hijos? ¿Qué les enseñamos? Porque somos conscientes de que este ambiente no es bueno, que enseñar a nuestros hijos a que sean desconfiados no acaba de sentarnos bien pero enseñarles que los demás son buenos para que después se aprovechen de ellos puede ser peor. 

Lo que no cabe duda es que hay que enseñar para la sociedad en la que se vive, la realidad podría ser otra, podemos intentar cambiarla pero sin duda para hacerlo hay que convivir con lo que hay ahora para después (los que lo deseen) intentar cambiarlo. Desconfianzas, críticas, envidias, malestar, egoísmo... son sólo algunas de las cosas que nos rodean. No podemos pensar que el mundo es generoso, amigable, agradable y simpático cuando no lo es, porque si nos engañamos a nosotros mismos seremos más vulnerables.

Lo realmente valioso en estas circunstancias es vivir con los ojos abiertos, atento a lo que sucede a tu alrededor. Siendo capaz de diferenciar las malas maneras, las personas aprovechadas de las que no lo son. Ni todo es negro ni todo es blanco, aún en la noche más oscura siguen brillando las estrellas (como dicen los sobrecitos de azúcar). Quizás sea eso lo más difícil, ser capaces de diferenciar los grises. Educar para los grises. Que no se nos pase por alto lo bueno que queda en un mundo caótico o lo malo que hay cuando todo va bien. Ese es verdadero poder del que ve los grises.

* Imagen extraída de imagui.com

jueves, 10 de marzo de 2016

Vigila quién te alimenta

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¿Qué importancia tienen los medios de comunicación? ¿Da lo mismo leer una novela romántica que una apocalíptica? Si ya sabemos que la televisión manipula la información que nos da, que todo lo que pone en Internet no es verdad y que las novelas son historias inventadas; ¿aún hay peligro en escucharlos o leerlos?

Siempre es mejor empezar desde el principio, como en los cuentos, para entenderlo bien. Cuando pensamos, en general, lo hacemos utilizando palabras, como si estuviéramos hablando pero sin que se nos oiga. Hay veces en las que recordamos una sensación o imaginamos un viaje y pensamos más en imágenes. Qué bien se está notando la brisa en la orilla del mar, el olor de tu comida favorita o el sabor delicioso que tiene. 

Por otro lado tenemos al mundo que nos rodea, con muchas palabras por minuto (parece que quien más dice más razón tiene) y muchas imágenes que nos bombardean al mismo tiempo. No hay más que pasear por la calle para notarlo. Una persona contándole a otra su problema, le pide consejo y cuando le van a responder sigue contando lo angustiada que está y lo injusto que es lo que le está pasando. El último vestido que se ha comprado la reina Letizia u otra famosa, la novia del jugador de fútbol en la portada de una revista, la nueva foto de perfil del grupo wasap o el vídeo de la declaración de amor de un marido a su mujer en el altar; son ejemplos de lo que nos llega en cuestión de 3 minutos en nuestras vidas.

No es casualidad que en las guerras lo primero que se intenta controlar sea la información, la propaganda y los rumores que se extienden. Toda la información que se le da a una persona es absorbida por ella y dependiendo de sus defensas (mentales me refiero), acabará por comportarse más o menos de acuerdo a lo que le han dicho. Y aquí es donde decimos: "pero eso sólo le pasa a los tontos. Yo no soy tan tonto como para creerme todo lo que me dicen". Vamos a verlo.

¿Qué es hacer deporte? Hoy en día es muy difícil ver a alguien que practique deporte vestido con un chándal, como se hacía hace unos 20 años. Basta con salir a la calle para ver cómo de repente es casi obligatorio llevar "ropa adecuada" según el deporte que haces. Antes, con un chándal escalabas, corrías y saltabas; hoy tienes que llevar ropa específica de escalador, de runner o de atleta. Por que claro: -No es lo mismo. -¿A no? -No, porque es ropa más cómoda y más preparada para hacer ese deporte. -¿Es que ahora somos todos deportistas de élite que necesitamos ganar segundos para mejorar la marca?

¿Y de donde surge esa idea? ¿Quién nos ha metido en el coco que tengamos que ir así? Cada uno pone su granito, por supuesto las tiendas de ropa deportiva ponen el suyo con un montón de imágenes de deportistas vistiendo sus ropas. La familia de la foto que está junto a las cajas, están paseando muy felices por la montaña todos vestidos con esa marca (¿esa ropa les hace más felices porque están más preparados, no?). Esa película en la que el padre de familia atento dice: vamos hoy a la montaña. Y en la siguiente escena están pasando, todos muy bien equipados, junto a un riachuelo, entre risas de alegría. A partir de ahí cuando uno lee: "y la familia pasó un día de campo estupendo" en un libro, tiene esas imágenes en mente. 

Y así como se siembra una idea en una cabeza. La idea de que no seremos felices si no tenemos tal o cual objeto. La idea de que el amor de verdad es el del libro o el del marido que le canta a su novia en el altar. Y a mi que no me han cantado ni me hacen lo que le hacen a la protagonista del libro, pues no me quieren tanto. La idea de que soy un superdeportista de élite porque voy muy bien equipado. A bueno entonces el que tiene talento y además practica todos los días debe ser un mediocre ya que, después de todo, va vestido con un chándal.

* Imagen extraída de cloud.lib.wfu.edu

martes, 9 de febrero de 2016

¿Tablets o libros? Qué elegir

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Con la llegada de las nuevas tecnologías no han sido pocos los colegios que han decidido incorporar los materiales de manera electrónica. Algunas editoriales dan unos códigos para que cada alumno pueda acceder a un aula virtual donde tiene online todos, o algunos, de sus libros. Otros coles, más vanguardistas, ya están trabajando con tablets donde tienen los alumnos todos los libros que necesitan. Lo que es seguro es que alivian el peso de las espaldas, lo que no está tan claro es si los libros electrónicos mejoran el aprendizaje.

Las dinámicas de clase son fáciles de entender. Para que se pueda aprender hacen falta 3 elementos: profesor, materiales y estudiantes. Según los tiempos, se han cargado más las tintas en unos u otros y lo mismo pasa ahora. ¿Los malos resultados se producen porque los profesores no son buenos, los materiales inadecuados o los estudiantes están poco preparados? 

Hay mucha gente en el entorno educativo que piensa que si los materiales fueran más llamativos los alumnos aprenderían más. No es lo mismo hacer cuadernillos de caligrafía que escribir con tu dedo en una pizarra digital o en la tablet, con música y luces de colores. Defienden que es más motivador y que si los alumnos no aprenden es porque los materiales no les llaman la atención. Ya se sabe, lo que no nos interesa no lo aprendemos. De ahí que hayan visto ilusionados la llegada de pizarras digitales a las clases y el planteamiento de algunos centros de incorporar tabletas en sustitución de los libros. 

La idea no parece desacertada, lo único que le falta es fundamento. No basta con que una idea parezca buena sino que ha de demostrar resultados. ¿Entonces probamos que nuestros hijos estudien con una tablet y según cómo les vaya el curso las cambiamos o no? Es una opción. La otra opción es conocer cómo aprendemos las personas. Si sabemos qué procesos llevamos a cabo las personas cuando estamos estudiando una materia, sabremos si las tabletas nos ayudan a llevarlos a cabo o no.

Por no entrar en profundidad, lo resumiré en que el aprendizaje es una tarea motora. Para aprender es necesario entenderlo y elaborar algo con ese aprendizaje: tomar un apunte, escribirlo, dibujarlo... No es lo mismo escribir mamá, que pulsar cuatro letras en un teclado. En lugar de controlar nuestro cuerpo, nuestra mano, para que escriba correctamente la palabra mamá, sólo tenemos que reconocer dos letras la m y la a; y pulsarla dos veces. Es por esto que los aprendizajes que ponen el acento en las nuevas tecnologías acaban generando peores resultados que los que siguen el método de papel y lápiz. 

En definitiva, queremos que nuestros hijos estén lo mejor preparados para el futuro que les viene. ¿O lo que saben hacer en los videojuegos lo saben hacer en su día a día?  

* Imagen extraída de techbeat.com

miércoles, 16 de diciembre de 2015

El mejor regalo para estas fiestas


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Algunos andamos buscando el regalo perfecto, el que le deje con la boca abierta estas fiestas. Dependiendo de su edad lo tenemos más o menos fácil, también dependiendo del esfuerzo que le suponga a los reyes magos el conseguirlo. Algunos ya vemos que no va a ser posible sorprenderlos porque ese regalo que queríamos hacer, se ha agotado y el fabricante dice que no da abasto.

Maldigo una y mil veces a los otros reyes que como yo han elegido el mismo regalo. Maldigo también al fabricante que, además de tener muchísimo trabajo, no ha sido previsor y se ha quedado sin inventario. ¿Es tan difícil poner un poco de ti para que las cosas salgan bien? Si hubiera sido más ordenado no tendríamos este problema. En fin, la realidad es la que es, después de estar 3 días buscando en todas las tiendas y de perseguirlo en Internet es hora de asumir que debo pensar en otra cosa. Creo que no le sorprenderá tanto pero "el que hace lo que puede no está obligado a hacer más", o eso dicen.

En resumen, busco algo que le guste, que se lo vaya a pasar bien y que no tenga que volverme loco para encontrarlo. Por una parte me sabe mal que no tenga el regalo que esperaba, pero por otra recuerdo que el año pasado me volví loco buscando el juego de moda, lo conseguí y volví contento a casa, sin embargo hace unas semanas vi 10 cajas del mismo en una tienda a mitad de precio. Y eso me pone de mal humor. Me debato entre perseguir el juego imposible o coger cualquier otra cosa porque en el fondo se lo pasan bien con lo que sea. 

Y de repente se me enciende una bombilla, ¿qué es lo que me hacía a mi feliz? No he crecido siempre con el juego de moda. De hecho, ahora no soy capaz de recordar más allá de 4 o 5 de los que he tenido. Sin embargo me vienen a la memoria las tardes en las que he estado jugando con mi familia al parchís, a la oca, a las cartas... Y entonces veo la luz, no eran tan importantes los juegos a los que jugábamos sino el rato que pasábamos todos juntos, riendo. Creo que el mejor regalo que podría dar a los míos es hacerles reír. ¿Por qué no dejar dos huecos en la agenda para mi familia, para regalarles momentos que recuerden? Los accesorios (los juegos) con los que pasar el rato, no son tan importantes. Todo el mundo sabe que en el fondo no hay nada tan emocionante como una carrera de aviones de papel en el pasillo.

Felices fiestas

* Imagen extraída de abcdelbebe.com

jueves, 11 de junio de 2015

Entendiendo los opuestos


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Ya se acerca verano y aunque aún aparece algún día lluvioso ya están aquí las deseadas vacaciones. Empieza la cuenta atrás para nuestros pequeños, la última semana en el cole. El reto para los adultos consiste en combinar trabajo y niños. 

Ya hemos conseguido establecer y mantener una rutina a lo largo de todo el curso y de repente nos enfrentamos en la recta final con el más difícil todavía. Siempre hay opciones como las escuelas de verano, los campamentos... la familia, la pareja... Ellos, los niños, han estado todo el curso haciendo cosas y de repente se encuentran en casa, sin cosas que hacer, sin actividades programadas. Los papás, intentando hacer que se distraigan y a la vez procurando no faltar a las exigencias del trabajo. Conclusión: sobrecarga.

Hay ciertas situaciones que no se pueden evitar. Como mucho podemos minimizar los daños, procurando que la situación no se vaya mucho de madre. 

Una de las cosas que nos pasa a todos es la necesidad de conseguir lo opuesto a lo que tenemos. Parece que, tal y como dice el dicho, no valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos. Después de estar todo el curso con los días muy estructurados, sabiendo qué hay que hacer en cada momento, estamos deseando que lleguen las vacaciones para poder esconder el reloj en el cajón y hacer lo que queramos cuando nos apetezca. La sorpresa viene cuando llevamos 10 días de vacaciones y vemos que si no empezamos a organizarnos un poco acabaremos estirándonos de los pelos los unos a los otros (suerte tienen los que tengan poco o nada). 

¿Entonces en qué quedamos? Queremos hacer las cosas cuando nos venga en gana o preferimos los días en que está todo ordenado. Todo tiene su punto intermedio. No es tan importante ser fieles a una idea, de orden o de caos, como ser capaces de ver en cada momento qué necesitamos o qué necesitan los demás. Quizá haya una regla que rige todo y es que siempre es más gratificante hacer una cosa cuando hemos hecho la contraria antes. Es más agradable el descanso cuando se ha trabajado, el trabajo cuando se ha descansado, bajar después de subir, el dulce después del salado... 

¿Qué ocurre cuando hay descanso después del descanso? Agobio ¿Y cuando hay trabajo después del trabajo? Agobio. Es importante ver como cada cosa tiene su tiempo, hay momentos de relax y de trabajo. Lo que quizás ocurre es que en las películas siempre nos ponen cuando va todo bien, en sitios geniales y todos pasándolo pipa, no ponen el calor abrasador, la pelea con los deberes, los gritos y las discusiones por no encontrar el sitio que buscamos (o pasarnos un sitio de aparcamiento libre). Pero eso aunque no salga, también ocurre.


* Imagen extraída de elsonidodelahierbaelcrecer.blogspot.com

jueves, 21 de mayo de 2015

Esos tipos raros

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Querido explorador:

No estás solo. Aunque es verdad que quizás estés a cientos de kilómetros de la tribu y que nadie más se atreva a ir contigo. Quizás nunca te apreciamos lo suficiente. Pensamos de ti que eras un tipo raro y que no servías de mucho junto a nosotros por no tener una profesión clara como los demás. Los más fuertes se reían de tus músculos, enclenques a su lado. Los agricultores y ganaderos se quejaban de que no aportabas nada y de que estaban alimentando a un holgazán. Las mujeres sólo te prestaron atención cuando nos trajiste aquí, se deshacían en halagos, pero a las pocas semanas ni rastro quedó de tu encanto. Y los sabios, escuchaban todas las quejan y callaban.
Hoy recuerdo como te alejabas de nosotros y nos contemplabas desde lejos. No importaba si estábamos celebrando algo o sufriendo una calamidad; al mirarte estabas viendo a la gente, el pueblo, el valle, las montañas, el cielo... Parecía que nos veías a todos y a nadie. Y volvías, siempre volvías, callado entre tus pensamientos.
A mi siempre me pareciste raro, no sabía qué pasaba por tu cabeza y no quería creer todo lo que decían de ti. Quería entenderte.
Hoy ya son 7 los días que han pasado desde que marchaste y aquí sigue todo como siempre. Algunos aún piensan que estás aquí, otros creen que te has quedado por el camino... Y algunos andan preocupados porque parece que la comida ahora empieza a escasear.

Pero ¿no eres tú el que recorre el camino que los demás recorreremos después?
¿No eres tú el que se enfrenta en soledad a los obstáculos y allana el camino? ¿No eres tú el que anticipa lo que va a ocurrir y nos preparas para lo desconocido?
Hoy me di cuenta de tu valor, explorador. Hoy entendí tu silencio y reflexión. Hoy quisiera agradecerte en nombre de todos (aunque sabes que jamás lo harán) tu labor.


Para todos los exploradores que abren nuevos caminos aunque no sean comprendidos. 

* Imagen extraída de es.jak-y-daxter.wikia.com

martes, 5 de mayo de 2015

¿Lo mejor para mí, para ellos o para todos?


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Encontrar pareja, vivir juntos y tener hijos. Para muchos ese es uno de los sueños a cumplir en esta vida. Claro que no siempre es fácil. Son bastantes las parejas jóvenes que conforme maduran se dan cuenta que lo que les atrajo en un principio ya no es importante, y empiezan a rechazar a su pareja por no ser de otra manera o por no tener ciertas destrezas, habilidades, actitudes... que en esa otra fase de la vida ven que son importantes. Otros resuelven esa tensión viviendo juntos pero haciendo vida independiente, con pocos momentos en común. Otros prefieren vivir solos que aguantar a una persona con la que no conectan. ¿Qué podemos esperar?

Hace unos años la sociedad estaba más estructurada y todos seguían pasos parecidos (pareja heterosexual, matrimonio para siempre, vida en común...). Hoy en día hay muchas opciones disponibles (pareja homosexual o heterosexual, pareja de hecho, matrimonio, divorcio, amigos con derechos especiales...). Antes causaba malestar no poder hacer lo que uno quería, la gente en general rechazaba al distinto; hoy hay tantas formas de ser que uno se encuentra perdido y no sabe muy bien por dónde ir. 

Mientras la pareja funciona no importa a quién se quiera, si existe un compromiso o no, si se comparte el proyecto de vida o no... Pero conforme vamos creciendo como personas empiezan a surgir problemas de convivencia. Lo que eran pequeñas diferencias se hacen más grandes y lo que era el amor de mi vida se convierte en el odio de mi vida. Claro, cuando arde Troya poco importan los demás sólo queremos salvarnos nosotros. Es una lucha por sobrevivir. Y en esa lucha nos encontramos con que se nos olvidan esas pequeñas personas que dependen de nosotros. 

Quizá uno de los ambientes más conflictivos sea el del divorcio. Además de tener que asumir más gastos y más tareas, hay que procurar a los hijos el ambiente ideal para que sigan creciendo. Todo eso mientras, en muchos casos, continua la lucha con el otro progenitor: por la pensión, por el régimen de visitas, por las pautas educativas...

En medio de todo esto sería interesante preguntarse más de una vez: ¿por quién lo hago? ¿A quién beneficia esto? Y es sorprendente ver como muchas de las cosas que hacemos, se hacen más por fastidiar a la otra parte que para crear una ambiente adecuado para todos. Que sería lo más beneficioso.

Y es que es difícil a veces no dejarse llevar por el rencor, por la mala leche de haber puesto tanto esfuerzo y energías en algo que ha fracasado. A pero, ¿hay alguien ahí fuera?

* Imagen extraída de necesitodetodos.org

jueves, 26 de marzo de 2015

¿El espectáculo debe continuar?

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Acabamos de cenar y vamos hacia el sofá a buscar un poco de calma y de algo que nos distraiga después de un día bastante agotador. Cambiando los canales encontramos una niña que canta como los ángeles, es alucinante ver cómo una niña tan pequeña es capaz de tener esa voz. Eso no queda ahí, 10 minutos después aparece en escena un chico un poco más mayor que la anterior, aún no ha llegado a la adolescencia, que no canta tan bien pero baila que es un escándalo. Pasa la noche, el día siguiente y volvemos al refugio del sofá; hoy nos sorprende ver cómo cocinan esos niños, qué ideas tienen para mezclar ingredientes, cocinar y preparar platos... "¡Lo que iba a disfrutar yo si el mío supiera hacerme un huevo frito!" 

Y sin darnos cuenta, aquello que empezó con lluvia de estrellas, Chechu en médico de familia, los chavales de farmacia de guardia... que no era más que unos niños haciendo playback o actuando, mostrando sus habilidades sin más intención que salir en televisión y que todo el mundo lo viera o simplemente actuar (por deseo suyo o de sus padres). Todo eso con el tiempo, ha pasado por la fama, el éxito y la ambición de dinero y nos ha llevado a los programas de hoy en día, donde comienzan a darse los primeros casos de muñecos rotos.

Compras un muñeco, los que aún lo compramos, con la ilusión de todo lo que te puede ofrecer. Abres la caja y empiezas a usarlo, disfrutando de todas las cosas que puedes hacer con él. Hasta que un día se rompe o ya no te llama tanto la atención y poco a poco lo vas dejando de lado hasta que te olvidas de él, sin echarlo de menos. Esto es lo que está empezando a ocurrir con niños y jóvenes que, intentando imitar el éxito de los de su edad en los programas de televisión buscan su momento de gloria. Algunos padres ya les hemos orientado en esa dirección cuando los vestimos como jóvenes cuando eran niños y como adultas cuando eran jóvenes. Facebook es un gran escaparate que refleja bastante bien esto. Estos niños que han crecido creyéndose elegidos para el éxito (por ej. porque son muy buenos deportistas en su barrio), estás niñas que se han cansado de posar para las fotos de sus padres se hacen mayores. Y ya no les importa agradar a sus familiares sino a sus compañeros. Y toda esa "fama", esa atención que han recibido en casa la quieren tener fuera, al precio que sea. A poco que tengan un móvil en sus manos el descontrol está servido: grabaciones en fiestas bebiendo alcohol, haciendo cosas peligrosas para demostrar lo valientes que son, los chicos; y bailes o fotos en poses provocativas, llegando incluso a grabaciones donde son "desfloradas". No hay más que ojear por Internet.

El tiempo pasa y el deseo de seguir siendo el centro de atención persiste, porque es a lo que se han acostumbrado. Pero todo lo que sube tiene que bajar y en el momento en que no está el aplauso del público, de sus amigos, la admiración de su familia... en ese momento es cuando se rompe el muñeco. Sin saber qué hacer, sin entender porqué nadie le hace caso y sin herramientas para construir su vida. ¿El espectáculo debe continuar?

* Imagen extraída de fotolector.diariovasco.com

jueves, 29 de enero de 2015

¿Cómo te ven los niños?

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La coherencia es la base fundamental de cualquier persona que quiera ser un buen educador. Tanto las personas que se dedican a lo educativo como las que tienen hijos tienen en su mano la capacidad de orientar el crecimiento de los más pequeños. Es curioso ver como sin saber apenas de la vida muchos niños saben qué pueden esperar de los adultos. De hecho con todos no se relacionan igual: con unos pasan más tiempo, a otros solo los quieren para jugar y a algunos pocos les dan un beso en la mejilla porque les obligamos pero no les hace mucha gracia. Estas diferencias se producen por la coherencia de las cosas que hacen esos adultos.

Igual que nos pasa a nosotros, que preferimos relacionarnos con personas estables de las que sabemos cómo son y cómo van reaccionar y huimos en la medida de lo posible de aquellas más inestables e incontrolables. ¿Y eso de donde viene? De las cosas que hacemos en el día a día. Si por subirme al sofá y saltar a veces me riñen y a veces no... si cuanto me riñen a veces es proporcionado a lo que he hecho y a veces es desmesurado... si unas veces me obligan a comerme lo que no me gusta y otras me dejan no probarlo... Nos movemos en una incoherencia que suele provocar inestabilidad, porque no sabemos si lo que hacemos en ese momento está bien o está mal. No depende de nosotros, ni hay una regla de fondo (por ej. no se salta porque el sofá se puede romper, hay que comer de todo para crecer sanos...) si no que depende de las circunstancias.  

Si se puede evitar lo evitamos y los niños que no pueden evitar esas incongruencias acaban asumiendo ese patrón y no saben relacionarse con los demás. Aunque sean niños, los que no tienen unas normas parecidas suelen ser rechazados por los demás. Nadie los quiere como compañeros de juegos porque no saben qué esperar de ellos (a veces ríen y a veces pegan por el mismo motivo). Ese rechazo, junto al modelo educativo incoherente hace de estos niños los más problemáticos. En gran medida porque nunca obtuvieron lo que buscaban que simplemente era coherencia.

Por todo esto, cuando los niños buscan a un adulto para jugar, a otro para rogarle no comer más, a otro para estar tranquilo, etc. Es porque esos adultos son coherentes a los ojos de los niños y saben qué esperar de cada uno. De alguna manera te dan un papel, el de bromista, cariñoso, inteligente, serio, enfadón...

* Imagen extraída de aasp.es

viernes, 21 de noviembre de 2014

El arte de educar


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Desde pequeños notamos la diferencia entre ese profesor que nos cae tan bien y al que no tragamos. A veces le llamamos manía y otras veces decimos que no nos cae bien; y parece que nosotros tampoco a él/ella. Lo mismo pasa con los padres, a veces uno es el bueno y el otro el malo, o al revés, pero seguimos entendiendo que uno nos ayuda aunque nos corrija y que el otro cuando nos corrige tiene un añadido de mala leche. Esto es lo que vemos siendo niños.

Al tener hijos no entendemos cómo les cuesta tanto entender las cosas más básicas. "Pero si eso yo a su edad no lo hacía", "¡Te lo he dicho 3 veces! ¿Qué no me entiendes?", ¿Cómo que no sabes hacerlo si es muy fácil? Parece que no nos entienden y que cosas muy sencillas les son muy difíciles de entender. A veces damos por hecho que saben qué cosas se pueden hacer y qué no. Pero claro ellos están conociendo el mundo y para explorarlo hay que ver, tocar, romper... probar todas las posibilidades que nos ofrece un objeto. Es parte de la visión infantil del mundo el ver que una zapatilla sirve de teléfono, de estrella ninja o de escudo. Conforme crecemos vamos utilizando los objetos para lo que realmente están hechos, según el uso que generalmente damos y perdemos esa visión más amplia de las cosas.

Ya, pero igual no es buena idea que meta los dedos en el enchufe para ver qué pasa o que explorando todas las posibilidades que tiene un vaso de cristal, el vaso acabe hecho añicos y se corte. Es cierto, a veces es necesario evitar que se expongan a situaciones peligrosas -con los adolescentes las más frecuentes son situaciones relacionadas con el consumo de drogas o con las primeras relaciones sexuales, de riesgo-. Para ello tenemos varias opciones, entre las más extendidas el argumentarles los motivos por los que no deberían hacer eso o al menos de esa manera. Lo que sucede es que nos encontramos con niños muy pequeños para entender los argumentos lógicos o con adolescentes que (aún entendiéndolos) no siempre ciñen sus comportamientos a ellos. 
 
¿Entonces hay que recurrir a la vieja usanza, al cachete? Bueno, personalmente creo que el arte de educar consiste en decir sí cuando hay que decir que sí y no cuando hay que decir que no. No es necesario más argumento ni más esfuerzo por parte del adulto; que, aunque parezca mentira, son muchas las familias que acaban de los nervios o angustiadas al ver que su hijo no les hace caso. Precisamente ese es el arte que dominaban esos profesores (o nuestro padre o madre, raras veces los dos) que tanto impacto nos han causado de pequeños, sabían qué querían sacar de nosotros y nos reforzaban aquellos aspectos buenos que iban a hacer de nosotros mejores personas (la paciencia, las ganas de aprender, la preocupación por el otro...) y no nos permitían desviarnos demasiado de ese camino, especialmente cuando nos mostrábamos egoístas y caprichosos. Quizá no hagan falta más libros de cómo enseñar bien a tu hijo sino simplemente dominar el arte de decir sí y no.

* Imagen extraída de solmonasterio.blogspot.com

jueves, 13 de noviembre de 2014

Haciendo balance

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Bien es sabido que muchos opinan que la historia se repite: que bueno, eres especial, pero no se quieren fiar mucho de ti porque también encontraron a una persona especial y también les defraudó; que crisis como esta ya han ocurrido, que ya a sus padres les tocó cambiar de provincia/país y ahora lo hacen ellos... Bueno es posible que exista un pequeño parecido entre distintos momentos de la historia y que algo que ya hicieron nuestros padres o abuelos nos toque ahora a nosotros. Pero las condiciones no son las mismas y en cada momento hay un oportunidad diferente.

Para las generaciones que crecimos con la llegada del ordenador era muy fácil obtener información, bastaba con conseguir el cedé de la enciclopedia y buscar la información que nos pedían en el colegio. En nuestros ratos de ocio veíamos las series o dibujos que hacían en la televisión. No nacieron con nosotros pero si crecieron y eso es muy importante tenerlo en cuenta, porque al igual que las personas los medios han ido cambiando con nosotros. En los programas más antiguos se ven los valores de la sociedad de ese momento porque son los mensajes que nos transmitían, las moralejas de cada capítulo. Pasamos de ser gente de palabra (con televisiones de palabra, fieles a la verdad); a gente con ilusiones (con televisiones donde aún habían valores e imaginaban un futuro lleno de posibilidades); a gente muy popular (con programas que resaltaban más a los protagonistas que además iban vestidos a la última moda y con la última tecnología del momento); a gente exitosa (con programas donde se veía a gente sin valores obtener éxito, aunque fuera instantáneo). Así han pasado las décadas desde los 70 hasta ahora.

Y bueno estamos donde estamos. Parece que el gran desastre que padecemos está dando valor de nuevo a las palabras. Ya no se mira tanto lo que uno dice sino lo que hace. De alguna manera estamos de nuevo en el punto en el que volvemos a ser gente de palabra, al menos está creciendo ese porcentaje. En situaciones de necesidad no nos queda otra opción más que confiar en las personas; pero sucede que la televisión sigue anclada en el modelo de gente exitosa, ofreciéndonos estéticas y objetos varios para ser muy populares. Y es aquí donde aparece el reto que se nos presenta para la educación de nuestros hijos.

Muchos de nosotros somos fruto de la casualidad de un conjunto de influencias a las que estuvimos expuestos: nuestro grupo de amigos, las películas que veíamos, las actividades que hacíamos... Hoy en día, gracias a Internet, podemos elegir qué influencias van a tener nuestros hijos, al menos en cuanto a programas o dibujos animados se refiere. Está en nuestra mano el ofrecerles series que destaquen valores como la colaboración, el respeto, la entrega, la perseverancia... en lugar del éxito fácil, la humillación o la intolerancia. Esa es una de las oportunidades que nos ofrece esta época, la capacidad para retomar ciertos programas, series o dibujos que contribuyan a hacer de los nuestros hombres y mujeres completos. 

* Imagen extraída de blog.i-mas.com

miércoles, 29 de octubre de 2014

¿Has caído ya en la tentación?

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Uno de los aspectos más importantes para nuestro funcionamiento mental son las atribuciones. Cuando conseguimos la meta que nos hemos propuesto, después de la alegría inicial hacemos una pequeña valoración del porqué la hemos conseguido. Si creemos que ha sido debido a nuestro esfuerzo personal, hacemos una atribución del mérito interna es decir, gracias a nuestra forma de actuar hemos conseguido la meta por lo que la alegría es doble. Si por el contrario creemos que lo hemos conseguido gracias a la ayuda de alguien o porque era muy fácil, hacemos una atribución del éxito externa, es decir, lo hemos conseguido porque las condiciones eran las adecuadas y no nos alegramos tanto. Lo mismo ocurre cuando fracasamos, podemos atribuirnos la causa del fracaso o culpar al ambiente de nuestro fracaso. ¿Qué importancia tiene esto para nuestro desarrollo?


Una niño que cree que los resultados que consigue se deben a las condiciones externas creerá que no sabe hacer las cosas, simplemente las consigue porque la tarea es muy sencilla, alguien le ha ayudado o ha sido cuestión de suerte. Podríamos decir que se trata de niños muy pesimistas que no creen que hagan nada bien. En el otro lado tenemos a los que piensan que cualquier logro alcanzado es fruto de su esfuerzo o por su forma de ser, incluso cuando se dan premios por sorteo o cuando un amigo consigue algo. Podríamos decir que son niños excesivamente optimistas, pero hasta aquí todo normal aunque pueden existir problemas que dificulten su correcto desarrollo.

El tema que hoy nos ocupa, es uno que afecta por igual a niños y adultos; el de la autocomplacencia. Básicamente, la persona autocomplaciente piensa que todos los logros que alcanza se debe a su capacidad, especial habilidad o destreza; mientras que responsabiliza de sus fracasos a los demás. Es decir, mientras todo me sale bien "soy el mejor", pero cuando algo se tuerce "ves, ha sido culpa tuya". No es cuestión de un día para otro que, un niño o un adulto, piense de esta manera; es una cuestión que se ha ido forjando a lo largo de muchos meses. 

Actuar de manera autocomplaciente nos va a llevar a no ver con nitidez la realidad. Al no tener una capacidad crítica para diferenciar si el problema ha sido causado por mí o por mi entorno, no vamos a ser capaces de actuar para cambiar lo que no funciona y poder así conseguir nuestro objetivo. Tampoco sabremos decir cuánto nos queda por aprender o qué cosas podríamos hacer para mejorar, porque ya somos la repera. Es la forma perfecta de engañarnos para pensar que somos los mejores y desprestigiar a los demás que son los causantes de nuestros fracasos; con lo que poco a poco nos volvemos más insoportables y más necios por perder el contacto con la realidad. Y aunque aquí dejemos el aviso, mostrarnos autocomplacientes es una tentación.


* Imagen extraída de es.paperblog.com
  

miércoles, 22 de octubre de 2014

¿Sacas partido a tus horas de estudio?

* (Experiencia, conocimiento)
Estamos a mitad del primer trimestre y ya empiezan las primeras dudas sobre si seremos capaces de aprobar todas las materias. Nos vamos dando cuenta de cuáles nos cuestan más y con las que nos sentimos más cómodos. Y todo porque ya hemos hecho los primeros exámenes y los resultados no han sido todo lo buenos que creíamos, especialmente después de las promesas que se hicieron en verano.

Tampoco nos precipitemos, a no ser que se trate de un estudiante con poco interés (que en los cursos anteriores ya ha mostrado que no va a esforzarse a lo largo del curso) normalmente a partir de los primeros malos resultados se suele prestar más atención y dedicación. Lo más importante a la hora de estudiar es ir relacionando los contenidos que se aprenden con nuestro día a día. Hay contenidos, por ejemplo las tablas de multiplicar, que deben aprenderse de memoria; quizá en un futuro veamos cómo están organizadas o la relación entre ellas pero, de entrada, es un conocimiento que se debe aprender por repetición. Entonces no nos queda otra que insistir hasta que las dominemos.

Pero en el resto de contenidos es mejor relacionar lo que se está aprendiendo con lo que ya sabemos. Puede ser muy difícil aprendernos el orden de los planetas del sistema solar, pero si nos dicen que algunos de los días de la semana se nombran parecido a los planetas (Marte-martes, Mercurio-miércoles...) ya tengo una forma para relacionar esa información y me cuesta menos aprenderla. Y es que nos resulta mucho más sencillo aprender los nuevos contenidos si tienen relación con cosas que ya sabemos. No lo vemos como un montón de palabras nuevas que debo aprender de memoria sino como algo relacionado con la información que ya tenemos.

¿Y todo esto por qué? Porque conocemos a mucha gente que tenían buenas notas en la escuela, en el ciclo formativo o en la universidad; y que parece que saben mucho porque su expediente es muy bueno pero en realidad nos encontramos con que saben mucha información pero no saben aplicarla. Hay una gran diferencia entre saber las notas musicales y tocar una canción. Si queremos que sea más fácil estudiar y que esos conocimientos aprendidos sean útiles deben estar conectados. Porque nadie acude a un médico que le sepa recitar de memoria todas la enfermedades pero no sabe diagnosticar si tienes o no alguna de ellas.

Para más información consúltenos en nuestra web.

* Imagen extraída de lacajabierta.org

jueves, 25 de septiembre de 2014

Mi hijo tarda en hablar… ¿qué le pasa?


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En primer lugar no cabe alarmarse si su hijo todavía no ha cumplido los 3 años, aun así consideramos que cada niño tiene su ritmo de aprendizaje y el criterio cronológico no es altamente fiable. A los 3 años de edad los niños ya tienen configurado su lenguaje acorde con la gramática de los adultos, mientras otros a esta edad se comunican con monosílabos, palabras aisladas y con gesticulaciones (a pesar de que comprende todo lo que se le dice). Que el niño comprenda todo lo que se le dice significa que no tiene una deficiencia auditiva y, por tanto, estos niños con más dificultades para hablar son tipificados con “retraso simple del lenguaje”.
Más allá de los tres años de edad, un niño con “Retraso Simple del Lenguaje” desarrollará un lenguaje normal, sin secuelas o sólo con alguna dislalia (alteración en la pronunciación de un fonema) que no constituirán un problema en su habla.
¿Y si mi hijo ya ha cumplido más de tres años?
Las dificultades del lenguaje en niños más mayores, con un desarrollo normal en el resto de áreas y funciones psicológicas, así como una educación normal; pueden identificarse bajo el denominado “Trastorno Específico del Lenguaje” (TEL). Esta limitación específica en el lenguaje puede alterar dichas funciones y hábitos educativos en el futuro.
Cualquier niño TEL previamente ha cursado un Retraso Simple del Lenguaje. El TEL tiene distintas formas de presentarse en los niños pudiendo afectar a: la articulación de sonidos del habla, la fluidez de sus expresiones, la falta de léxico, a la incorrección gramatical y sintáctica e incluso al uso adecuado del lenguaje.
En casos de Retraso Simple del Lenguaje, como de posibles TEL, lo más importante es ponerlo en manos de profesionales y a la mayor brevedad posible; quienes realizarán las concernientes evaluaciones y establecerán un diagnóstico acompañado de las propuestas de intervención para comenzar a mejorar estas dificultades del habla. Una detección precoz e intervención temprana propician el correcto desarrollo del lenguaje y minimizan sus efectos educativos y comunicativos.
 
Amparo Quiles 
Logopeda y pedagoga

* Imagen extraída de oirpensarhablar.hol.es

jueves, 18 de septiembre de 2014

Así mejoro el ambiente de estudio


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Ya se acercan los días en los que hay que estar en el cole mañana y tarde. Y aunque los deberes que mandan ahora no son muchos ya nos empezamos a preparar para hacer frente a las batallas diarias por acabarlos, por hacerle entender eso que "es muy fácil", por no perder los nervios... Todo esto sin entrar en si es buen estudiante o no, si es capaz o tiene dificultades añadidas.

Independientemente de que sea un alumno con más capacidad o menos, igual que cuando trabajamos, el ambiente que se respira mientras hace las tareas puede añadirle más estrés/agobio y asociar por tanto el hacer deberes con algo muy desagradable y tortuoso; o puede ser un ambiente que invita a saber más, a darle un uso a lo que está aprendiendo dándole importancia al trabajo que ha realizado. La diferencia es abismal para todos, no es lo mismo estar en un ambiente donde se te escucha, te dan valor y te dejan elegir que en otro donde todo esto viene impuesto.

Lo que proponemos para poder sacarle el máximo partido a "hacer los deberes" es: 
- Crear un ambiente personal, una cercanía, un vínculo con él para que le dé la sensación de que no lo imponemos sino que somos los dos los que estamos enfrentándonos a la tarea. La tarea hay que hacerla no porque lo "digo yo" sino porque así nos lo han mandado.
- Fomentar autonomía: aunque el ambiente sea cercano y personal no somos nosotros los que dirigimos su tarea son ellos los que deben ir organizándose. Claro que esto también hay que enseñarlo, al principio igual sólo deciden el orden en el que hacerlos y poco a poco se les va dando más oportunidades para que lo hagan a su manera pero quede todo resuelto.
- Dar elección: ayuda mucho a empezar a hacer los deberes que uno mismo pueda decidir la materia por la que lo va a hacer. No es lo mismo empezar por lo más costoso que por tareas más sencillas o de dificultad media. Dependerá de las características de cada alumno el orden a seguir y el apoyo que necesite.

Claro que normalmente no tenemos el tiempo ni las energías para poder ofrecerles este ambiente de trabajo y hacer los deberes se convierte en una auténtica pesadilla. Gritos, golpes, llantos, páginas arrugadas de borrar una y otra vez... Si este es el caso lo mejor sería buscar el ambiente adecuado para que vean que estudiar se puede hacer sin tensiones, aunque cueste esfuerzo. Quizá parte del abandono escolar temprano se deba a que nuestros estudiantes no encuentran placer en aprender, descubrir y conocer cosas nuevas.

* Imagen extraída de inscricaoenem.com.br

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Nueva web del centro



Hoy ha empezado el nuevo curso escolar, esperamos que hayáis pasado un buen verano y cargado las pilas para la nueva andadura. 

Aprovechamos para anunciar que podéis encontrarnos en www.cadicp.com donde aparecen los servicios que ofrecemos y las dificultades en las que trabajamos, además tenéis acceso a los datos de contacto con el centro.

Os recordamos que en la entrada anterior publicamos toda la información referente a las ayudas para el estudio, especialmente para alumnos con discapacidad o con problemas de comportamiento. Aunque en el propio centro os podrán indicar si podéis acceder a ellas y los trámites necesarios, no dudéis en consultarnos si os ha quedado alguna duda. 

¡Mucho ánimo!

jueves, 17 de julio de 2014

¿Puedes contar con alguna ayuda?

Como os venimos comentando a lo largo del curso, existen unas ayudas para proporcionar a los alumnos atención educativa.  Se entiende que los estudiantes con discapacidad, los que tienen altas capacidades y los que tienen déficit de atención con hiperactividad (TDAH) necesitan de una ayuda extra, fuera de las clases ordinarias, para poder seguir el ritmo escolar. Pues bien, el plazo para solicitarlas acaba de abrirse y estará disponible hasta el 30 de septiembre. 

Normalmente son los propios centros los que se encargan de gestionarlas por lo que a partir del día 3 de septiembre, se puede contactar con ellos y ver si cabe la posibilidad de solicitarlas. A continuación os señalamos las que pueden ser de más interés:

    Ayuda específica para enseñanza: para alumnos con discapacidad, dotada con 862 € para todo el año. Lo que supondría una intervención sobre dificultades de aprendizaje y técnicas de estudio en nuestro centro a lo largo de todo el curso académico.

  Ayuda para reeducación pedagógica: para alumnos con dificultades de comportamiento (en este caso TDAH), dotada con 913 €. Lo que permitiría un tratamiento individualizado durante el período escolar dirigido al autocontrol, control de impulsos y pautas educativas.

   Reeducación logopédica: para alumnos con dificultades asociadas al lenguaje, también dotada con 913€, lo que permitiría la atención de nuestra logopeda en lenguaje y audición, fonación y lectoescritura durante el período escolar.


Ante cualquier duda en cuanto a requisitos a cumplir para que os concedan la ayuda, condiciones de los servicios de nuestro centro, formulario a cumplimentar... contactad con nosotros.  

A continuación os dejamos el enlace con toda la información: 
 

jueves, 26 de junio de 2014

Exámenes de recuperación

 
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El viernes pasado acabó el curso escolar y, por primera vez en el colegio, nos encontramos con que los exámenes de recuperación ya no serán en septiembre. En 2 semanas nos encontramos con ellos y tenemos que repasar todo lo que se ha visto en el curso. Está causando bastante angustia entre las familias porque se dan cuenta que lo no trabajado se tiene que aprender en 10 días. 

Como consejo, el tiempo corre en nuestra contra y es necesario centrarse en los conceptos clave. No es momento de pormenorizar y mucho menos de intentar seguir el libro página por página. Es necesario reducir toda es información a lo más básico, sacar las reglas básicas que les van a permitir resolver los ejercicios. Es la única manera de poder hacerle frente a esta situación. Los esquemas y los mapas conceptuales pueden sernos de gran utilidad en cursos avanzados, mientras que la simulación de ejercicios y la estructuración de cómo hacerlos nos ayudará en primaria. 

A nivel informativo, como todos sabréis el curso próximo comenzará el 3 de septiembre y finalizará el 19 de junio. Y las fechas de recuperación serán del 29 de junio al 6 de julio. Parece ser que a partir de este curso la tónica habitual será el tener 10 días para reaprender todo el material. Por ello es conveniente darse cuenta de las dificultades antes de llegar al final, ya que a estas alturas puede que sea tarde. Aunque hay familias muy reticentes a contar con ayuda externa, habrá que cambiar el chip. No es malo buscar ayuda, ni tampoco es un cosa inamovible. Durante el desarrollo del curso cuando se encuentren dificultades hay que proporcionarles un apoyo pero, del mismo modo, si ya se encuentran seguros y pueden seguir el ritmo de la clase, la ayuda no tiene sentido. Se trata de contar con ayuda sólo cuando lo necesiten.

Desde el centro damos mucho ánimo a todas las familias que, involucradas en el desarrollo de sus hijos, están dando lo mejor de sí en estos días. ¡Queda el último tramo! Al comienzo de septiembre volveremos a publicar la información referida a las becas para apoyo escolar, con las que cuentan los alumnos con retraso mental y problemas de comportamiento (el año anterior dotaron de 900€ para refuerzo educativo). Mucho ánimo.


* Imagen extraída de aplicaciones.info
** Imagen extraída de ps09.es

jueves, 19 de junio de 2014

El efecto Google

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Esta entrada es una alerta para todos los amantes de google. Según las últimas investigaciones usar Google nos hace más tontos de lo que pensamos. Siempre hay detractores y defensores del uso de las nuevas tecnologías, pero veamos qué sucede con el uso continuado de buscadores como Google.

Partimos de la base de que nos invitan a una boda. De toda la información que nos dan únicamente nos quedamos con un trozo, unos recuerdan muy bien la dirección y saben cómo llegar, otros ya tienen claro el regalo a hacer, otros saben cómo vestir mejor para el evento... Y toda esta información se dispersa entre el grupo de amigos, Vanesa conoce sitios donde hay ropa elegante a buen precio, José sabe llegar a cualquier lugar, etc. Aunque nos lo expliquen olvidamos completamente la dirección, cómo llegar o la tienda de los trajes a buen precio. Lo que sí que memorizamos es quién tiene esa información. De tal manera que nosotros sabemos, dentro del grupo de amigos, a quién acudir para obtener las respuestas. Sabemos identificar qué información tiene cada uno.

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Es cierto que desde unos años hacia esta parte, estamos dejando de lado esta forma de relacionarnos a consecuencia de la llegada de smartphones con acceso a internet. Por tanto ya no es necesario recordar quién tiene esa información porque sabemos que google la tiene toda. Es uno de los aspectos que influye en que cada vez seamos más individualistas y menos sociales. Pero bueno podemos pensar que, dentro de lo que cabe, lo que hacemos es dejar la memoria libre, realmente memorizamos la información que es importante y la que no, la dejamos para que google nos la encuentre.

Resulta que se hace el siguiente experimento: se les hace una pregunta más o menos complicada a dos grupos de personas. El primer grupo puede consultar en internet la respuesta y el segundo no. Aunque la respuesta no sea buena se les dice a los dos grupos que han acertado y lo han hecho genial. Pues bien lo interesante es que en el grupo que ha respondido gracias a internet se sienten más inteligentes que en el otro. Es decir a pesar de que han tenido que buscar la información piensan que son más capaces.

Esto puede ser una arma de doble filo, estamos tan integrados con lo tecnológico que pensamos que los logros de internet son nuestros logros. Es fundamental saber diferenciar entre lo que sabemos y lo que no, en qué somos buenos y en qué debemos mejorar para poder progresar como personas. Es fundamental no caer en el autoengaño.

Quién sabe si dentro de unos años no acabaremos como los romanos, que al volver de una campaña militar exitosa, en los desfiles pagaban a una persona para que les recordaran que eran humanos y que también iban a morir ( la famosa frase memento mori), pese a todo el éxito y la adoración que recibían. A la vista de estos resultados, quizás acabemos contratando a alguien para que nos recuerde que somos más tontos de lo que parece.

* Imagen extraída de serdigital.cl
** Imagen extraída de tomasenlinea.com

jueves, 5 de junio de 2014

¿Por qué contarles historias?

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 ¿Qué queda de todo lo que le estamos enseñando? Esa es la incertidumbre con la que se encuentra cualquier padre, madre o profesional que trabaja en lo educativo. De todo lo que le estoy intentando enseñar ¿se va a quedar con algo? 

Muy en relación con lo que publicamos hace un par de semanas, sabemos lo que pensamos porque hablamos con los demás y vamos construyendo conocimiento. Lo mismo ocurre con nuestra forma de ser, nuestra identidad. Vamos aprendiendo quiénes somos en base a cómo nos comportamos con los demás. Lo que no cabe duda es que siempre nos quedamos con lo que nos resulta útil. Para un niño que no ha recibido atención ni cuidados, llamar la atención de los adultos a gritos o mediante peleas constantes hace que, cuanto más pendiente se está de él más gritos dé. Funciona hacer eso porque así recibe el calor y la atención de los adultos. Por eso lo hacen. Y lo mismo ocurre con los niños educados que se comportan adecuadamente, lo hacen así porque obtienen recompensa de eso.

Una de las herramientas más útiles para la construcción de la identidad, son los cuentos. A determinadas edades son muy influenciables por los cuentos ya que les ayuda a entender cómo comportarse ante distintos problemas. El tercer cerdito construyó una cabaña de ladrillo, que le llevaría más tiempo y más esfuerzo que a los otros 2, pero finalmente dio mejor resultado. Y aunque no se diga abiertamente, la idea está ahí. O el cuento del rey Midas, que era tan ambicioso y quería tener tantas riquezas que pidió a los dioses que todo lo que tocara se convierte en oro. Al final se dio cuenta que no podía comer, ni abrazar... y acabó solo, hambriento y más pobre que nunca. Por eso es importante hacerles partícipes de esas historias. Se ponen en la piel del personaje y pasan por lo mismo que él, dándose cuenta de lo equivocados o atinados que están en sus decisiones.

Creemos que es una distracción, pero para ellos es mucho más. A veces no es cuestión de buscar cuentos insólitos, cualquier experiencia que hayamos vivido y de la que hayamos sacado una lectura enriquecedora, adaptándola al lenguaje infantil, puede ser de gran valor para formarlos como personas. Aunque no todos somos buenos contadores de historias, sí que nos enfrentamos a dificultades y de una manera u otra planteamos una solución. Tenemos el mensaje, dependerá de la creatividad de cada uno el que lo adornemos más o menos. Sea como fuere, con un mensaje claro a transmitir o una lectura adecuada de un cuento, estamos dotándoles de herramientas para encarar cómo comportarse en el futuro.

* Imagen extraída de informacionalmomento12.blogspot.com
** Imagen extraída de muchoscuentos.jimbo.com