Ya estamos en época de vacaciones, los que no están disfrutando de ellas lo estarán en breve. Los últimos días de trabajo se hacen especialmente largos y empezamos a tener ganas de cambiar de rutina. Pero ojo, las tan deseadas vacaciones pueden convertirse en un infierno. La otra cara del verano también está presente.
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No somos conscientes de la influencia que tiene la televisión sobre nosotros hasta que no pensamos sobre ello. Al hablar de verano nos viene a la cabeza esa playa paradisíaca, con bebida refrescante, sin prisas, con el calor justo (ese que no te hace sudar pero te permite estar moreno)... Todos tenemos una idea bastante parecida de las vacaciones, un período de descanso en el que hacer otras cosas y disfrutar. ¿Es real todo eso?
Si queremos disfrutar de nuestro descanso es importante contar con algunas cosas que nos pueden pasar. ¿Qué pasa si no tengo ningún plan? Muchas preocupaciones vienen por el hecho de que esperamos que sea un verano ideal, en el que las cosas surgen solas, sin planificar. También es necesario dedicarle unos minutos a estructurar mínimamente qué hacer en verano, a grandes rasgos (pasaré 4 días en la playa, también quiero pasar tiempo con mi familia y amigos y no me quiero perder la lluvia de estrellas de agosto, por ejemplo). No es necesario tener detallado todo pero sí hacerse una idea de qué cosas hacer para que ese tiempo sea más satisfactorio.
"Es estar de vacaciones y empezar a discutir". Aunque no aparece este aspecto en nuestra imagen de vacaciones ideales, suele pasar que al estar más tiempo en contacto con la pareja, hijos, familia o amigos surjan más discusiones. En el ritmo de vida habitual no se pasa tanto tiempo juntos y las habilidades para relacionarnos se resienten al llevar un ritmo de vida más individual. De repente nos vemos con menos paciencia o saturados por estar tanto tiempo juntos. Bueno, el calor tampoco ayuda, pero es interesante saber que esos malentendidos son normales y que se abre una oportunidad de conocernos mejor.
Y por último, es tiempo de hacer cosas diferentes. De poner los 5 sentidos en cada cosa que se hace y cambiar nuestra forma de comportarnos. En la medida en que rompemos nuestros esquemas de comportamiento diario somos capaces de sacarle más partido a este período. El gran enemigo son los móviles, tablets y demás, estamos tan acostumbrados a compartirlo todo que se nos escapan los días conectados. En el fondo, acabamos echando de menos volver a la rutina para seguir conectados con compañeros y responsables. Cuando en realidad el verano es una oportunidad para ser otra persona, para hacernos diferentes.
* Imagen extraída de wallsave.com


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